LA DAMA DE NEGRO / Historia

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LA DAMA DE NEGRO

No imaginaba que cuando abriera los ojos todo a su paso abriría camino. Tras un largo letargo de amarga tristeza donde las pestañas mojadas eran sus únicos testigos, despertó. La dama de negro ganó el juicio a toda muralla, aunque aún de tanto en tanto veía cómo los márgenes de la alegría rozaban el abismo donde se encontraba. Nada podía, esta vez, penetrar en los cansados suspiros, pues aquellos formaban parte de una inexistencia que aunque adorada, consiguió despreciar. Basta de tanto misterio, de tantas lunas vacías, se decía. Ahora, tras la derrota del mundano somnífero, consiguió forjar algunas palabras construyendo barreras para el precipicio, para salir a la calle sin caer. Sus pies estaban temblorosos pero sus piernas, firmes, confiaron en ellos. Tercas ilusiones brotaban sin sentido de las yemas de sus manos, amando todo lo que brillaba. Y así, al fin, se levantó de aquella cama vacía, donde el sentir del cuerpo había sido su fiel cobardía. La dama de negro consiguió vivir, se dio cuenta de que todo era mentira.

Paqui Robles
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LA DAMA DE NEGRO

Tienen veinte minutos para escribir lo primero que se les ocurra, después mientras nosotros leemos lo escrito nos esperaran en la sala de al lado.

Los criterios son sencillos, todo aquel que haga referencia al ajedrez, fuera. El que hable de la muerte, salvo que está sea una mujer, fuera. El que haga referencia a Inglaterra, Holanda o Francia, fuera.

No se puede nombrar las palabras cementerio, ojiva ni jazmín.

Ellos saben dónde han venido y cuáles son las condiciones.
Hernán Kozak
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Historia: La Dama de Negro

Vestía así porque todas las demás iban de blanco. Ella era directora de un prostíbulo para ladrones. Los clientes pagaban auténticas fortunas a cambio de poder robar unos euros a una chica desprevenida. Después escapaban corriendo con sus euros en el bolsillo y, al cabo del tiempo, cuando regresaban, la Dama de Negro les regañaba y les decía que no lo volviesen a hacer. Les acusaba de dejarle sin chicas: -¿No podéis limitaros a hacer el amor con ellas como se hace en todos los prostíbulos?- Entonces los ladrones prometían que no volvería a repetirse. La Dama de Negro les cobraba un recargo en el siguiente servicio, y volvía a confiar en ellos.
Kepa Ríos Alday

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Carmen Salamanca Gallego
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