EL POZO DE LA LEONA AZUL / Historia

artistas-vertigo-cuentos-febrero

EL POZO DE LA LEONA AZUL

No sé si se puede ver desde cierta distancia, pero si subes hasta la cornisa del campanario y, con algo de chulería, miras hacia el horizonte, la paz de la sabana hace surgir de entre sus altos árboles el pozo donde vive la leona azul. Se cree que es un mito, pero hay hombres que dicen haberla visto, ella tiene más de 100 años, pero su luz, el brillo de su piel, la fuerza de su rugido y la ternura de sus ojos, siguen intrigando a la comunidad científica.
¿Sabías que antiguamente las pieles azules de las leonas, cuando las lluvias milenarias, tiñeron el mar de sus brillos e hicieron que el cielo tornara hacia sus colores?
Se cree que el pozo de la leona azul, esconde las llaves del mar y del cielo, existen leyendas que dicen que, si un hombre encuentra esas llaves, ganará el bien más preciado: la inmortalidad. ¿Quieres venir conmigo? Quizá podamos escribir las claves que nos acerquen al vacío. Ven, no te niegues a gozar, la escritura lo puede todo.

Magdalena Salamanca

———————-

EL POZO DE LA LEONA AZUL

El suave rugir del león hacía que cada aurora boreal cambiara el color de sus destellos, los azules parecían escondidos en el infinito, y refugiándose en su pozo, acompañaban a la leona a escuchar el canto del piano que peinaba su melena, donde descansaba el rugido de los párpados cerrados que sueñan. Las tardes transcurrían translúcidas, como libros abiertos que permiten leer, desde el comienzo, las entremezcladas sonrisas tristes de indios anunciando el espanto de imágenes que no existen.

Paqui Robles

———————-

EL POZO DE LA LEONA AZUL

Fuera, en la calle, llueve con rabia, el cielo parece querer limpiar y empujar la tierra en un mismo movimiento. Aun así, decido irme. Veinte charcos después llego a la altura de mi coche, en un acto de valentía me quito los guantes para coger las llaves que tengo en el bolsillo.
Oigo una voz que viene de mi espalda.
– Señor, ¿me presta quince peniques?
¿O la lluvia me ha taladrado el cerebro o juraría que seguimos en España? Dirás Euros.
– Peniques Señor, la leona azul solo acepta peniques.
– Niña, es de noche, casi no estamos inundando y supongo que por lo que dices tienes una fiebre tremenda. ¿Dónde vives que te acompaño a casa?
– Mi casa esta sobre cien casas, en el pozo de la leona azul y dentro están mis padres. Si no consigo ese dinero para pagar el rescate no volveré a verlos.
– Niña, por favor, dime dónde vives.
– Señor, ella me lo dijo bien claro o quince peniques o alguien que ocupe su lugar, ¿Qué prefiere?

Hernán Kozak

———————-

EL POZO DE LA LEONA AZUL

Había unas instrucciones a la entrada del pozo:
Asegúrese de que el dispositivo de la entrada no tiene contraindicaciones de uso. Purgue las manivelas legibles. Inserte disco. Luzca y desluzca sus actos de inmediato, con compás, antes de que los soles de octubre oculten sus brújulas y después deslícese hacia el fondo.
Hay una llamada urgente en el nivel uno. Nazca. Libérese de prejuicios. Al descender pulse el cortocircuito derecho para ser visto desde lejos por si cae al precipicio y aumente su dinamismo al recibir a la leona.
Ella estará sentada junto a la librería norte casi descendiendo hacia el sur. Se hace acompañar de la alquimia de una luciérnaga amiga que produce versos con su luz y un grillo cantor que la recuerda que insistir es lo mejor.
Se siente alta, orgullosa de recibir señales sonoras de su majestad Bob Dylan, algunas quedaron imborrables en el primer nivel.
Acompañada de su guitarra, canta de día y de noche:
«Cuántas veces deben volar las balas de cañón,
antes de ser prohibidas para siempre». Dice.
¿Qué viste mi leona de ojos azules? Dice.
¿Qué oíste mi leona de fondo azul? Dice
La leona contesta:
-Oí el sonido de un trueno que rugió sin aviso, allí arriba.
-Ví la canción de un poeta y la lágrima de un payaso
olvidadas en un cajón, allí arriba.
Quise dormir para siempre y me bajé al pozo. Dice
-Qué raro ir descendiendo por ese pozo, tan desconocido, tan otro mundo, con tan poca escuela, solitaria como los cantos rodados bajo el río en un pozo sin horas, sólo la música.
Olvidó lo que le había sido robado en la superficie y el color azul se lo puso la tristeza, porque la mejor música se ha producido siempre en los sótanos..

Mariví Ávila

———————-

Historia: El Pozo de la Leona Azul

Antes de ir a estudiar a Madrid Leonisa no era seguidora de ningún equipo. Se anotó a la actividad sencillamente porque le gustaba jugar. Pero en seguida se dio cuenta que era mucho más hábil que sus compañeras del equipo de la universidad. Podría regatearlas fácilmente mientras que las que intentaban sobrepasarla perdían el balón o caían en el forcejeo. Así que se dedicó a jugar y jugar en donde le ofrecían y en dos años ya había fichado con el Celta de Vigo, de ahí viene lo de «azul».
A Leonisa le llamaban la Leona porque era muy peleona. De pequeña ganaba a muchos chicos del pueblo. No es porque fuese de León. Hasta que no empezó a hacer esa broma el locutor de radio, todos pensaban que era nacida en Galicia.
Cuando hablaba su voz sonaba ahogada y potente a la vez. Parecía que estuviese gritando desde el fondo de un pozo. Por eso, cuando vio que su carrera futbolística agonizaba, decidió crear un un grupo de folklore gallego llamado: El Pozo de La Leona Azul.
Esa es la historia del nombre. Y ese nombre supuso la salvación de sus discos y por ende, de nuestra civilización neohispánica. Porque fue gracias a ese nombre tan estrafalario e inexplicable, que sus setenta discos de poemas musicados se salvaron de la censura de los buscadores digitales. Ya que, según revelan recientes estudios técnicos, los algoritmos encasillaron al grupo en la categoría de música hinduista religiosa creyendo que se trataba de adoraciones al dios Visnu, que es mujer pero puede encarnarse en forma de León azul. Si los algoritmos hubiesen detectado que era folklore o poesía, sin duda lo habrían relegado a posiciones inescrutables de las listas de búsqueda, es decir, posiciones posteriores a la mil millonésima.
Durante el siglo XXV sobrevivió a las grandes represiones del e-capitalismo, hasta ser redescubierta por las primeras agrupaciones de e-trabajadores. Durante cincuenta años estuvo nuestra civilización escuchando estos discos sin apenas comprender lo que decían. Fue a comienzos del siglo XXVI cuando lograron encontrar en la red los rótulos originales de uno de los discos, y a partir de ahí recuperar la escritura del castellano con la cual se pudo buscar en la amalgama digital y rescatar al resto de los poetas y grandes escritores de esta maravillosa lengua en la que ahora escribo.

Kepa Ríos Alday
———————-
TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

Inscripciones: carmensalamancagallego@gmail.com – 609 515 338
https://www.facebook.com/talleresdeescrituracarmensalamancagallego

Visita nuestra web:
http://www.escribeycrea.com

Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s