PASARON TRES DIAS

PASARON TRES DIAS

Sobre una pentatónica de aforismos,
cabalga la osadía del humano
que, sin respirar, enloquece
todo el patio que lo espera con ganas.

A bailar gritaban, querían fiesta,
algarabía, el roce de toda imperfección,
algo cercano del silencio,
un grito que inunde el corazón.

Pasaron tres días,
y aún, resuena tanta calma.

Leandro Briscioli

PASARON TRES DÍAS

No hay razón para creer en las catástrofes,
el tiempo se ha mudado de país y la historia,
los días, se suceden sin apenas aconteceres que resaltar.

Las esquinas se desgranan en encontrar caminos,
los que hay, aún son escarpados.
No quiero ni pasos en falso, ni horas perdidas.

Quizá algún remedio de abuela antes de partir.
Sus ojos se derriten en mantequilla
ante la miserable y cruda realidad.

Pobre y dichosa a la vez, se desnuda entre fuegos
para templar la frialdad de un alma partida
despedazada por la incredulidad y el desacato.

¿Sabes para qué sirve el sarmiento?
Sirve de vástago y a veces de verdugo,
traza cruces en su frente mientras se apaga.

Pasaron tres días y solo dos fueron imprescindibles.
El otro podíamos haberlo tachado del calendario,
fue justo ayer, cuando por fin la vida encontró su camino.

Sonaron las campanas con firme vehemencia
y los alcornoques refutaron la llegada del otoño,
su necio sentido del humor giró hacia el sol.

Pañuelos y sábanas de dolor mostraban su negritud.
Algunas, otras abuelas, tejían sin rencor el desenlace,
pero el tránsito final no sabe ni de tejidos ni de murales.

Nunca sabemos si su martirio fue por ruina, caída o destrucción,
los restos de su vida, se contaban con las manos,
ni hijos, ni sobrinos, ni amores salpicando lágrimas.

Solo un ramo de cincuenta y seis rosas rojas anónimas
y la ruindad de los pocos que aún asolan las lindes.
Tejen y tejen las abuelas lo que del futuro esperan salvar.

Pero la amplitud de un día pleno, abierto al amor,
sorprendía a aquellas siniestras figuras que con tesón
movían sus manos para vestir a la parca de indiferencia.

Pasaron tres días de festividades funerarias y
las cincuenta y seis rosas rojas anónimas
emanaban fragancias como de amor y sensualidad.

Las ancianas dejaron sus hilos en montañas de nudos,
abrazaron esos aromas, y sin más, comenzaron a bailar.
La música aleja a la parca, que desnuda no sabe danzar.

Magdalena Salamanca Gallego

PASARON TRES DIAS

Ven, inclínate sobre los márgenes de la página
ríos de tinta y fieras que beben en sus orillas son testigos.
Tres días y ninguna palabra que arrebate humanidad.
Distantes y sublimes se posan sobre sus cigarros
y se evaporan exhalados sobre probetas y pipetas.
Talonario a sus talones, comienza la danza
sobre la canción nativa de los metiles
como si no existiera un más allá de los estadios y cafés,
horizontes extraños por desentrañar ¡y sois estatuas!
Rey Midas petrificados por un sol causante,
con vuestros hijos timoratos y altivos esclavos de las máquinas.
¿No veis? Estoy llevando el corazón en una cesta de la compra
y me esperan en la calle del tiempo: ya pasaron tres días
y ninguna palabra que arrebate humanidad
Miro la sal, las esquinas de los estantes de números, la mañana fría
y me digo para mí: los ojos se mudaron de cuarto.
Me traerán una lágrima, nadie llora y ya pasaron tres días
¡qué carajo! Soy sonora, y escribiré mi declaración de amor.

Laura López

PASARON TRES DÍAS

He cruzado temblando la palabra puente
y mi corazón ha encontrado en sus pasillos
seiscientas ventanas que huían de la tormenta.
He inundado de aceite los relojes
al menos veinte años,
esquivando los escaparates cubiertos de serpientes.
Le he gritado a las tumbas
buscando una respuesta,
he intentado adivinar el sentido de los golpes,
mientras el ladrón de los colores del tiempo susurraba:
la compasión ha sido expulsada del paraíso.

Hernán Kozak

PASARON TRES DÍAS

Eran tus manos extensas como un mar
y, sin embargo, llegabas a mis labios
en una sonrisa.

Cuando te perdiste y no te encontraba,
las palabras dejaron de tener importancia
pero yo te quería, sabía que algún día…

Pasaron tres días, luego seis, tres meses,
al cabo de diez años supe que no eras mía.

Inventé un corazón y lo vestí de letras.
Fue fácil volver a enamorarme,
los ojos se me abrieron y entre colores
volvió el amor.

Cruz González Cardeñosa

PASARON TRES DÍAS

Pasaron tres días, tres minutos, tres segundos.
Pasaron de la mano el dolor y los martillos.
Sus ejes giratorios triturando noctámbulas estrellas.
Yo, en ese entonces, era un ciervo perseguido
por las flechas de un cazador hambriento.
Era la sangre que alimentaba sus sueños.
De noche, junto al fuego, bajo la tierra,
bajo el manto cruel de las tinieblas.
Desnudo estaba mi corazón dentro de su pecho.
Y las horas pasaban, y los años pasaban,
y también pasaban los ríos mansos
por mis ojos ciegos.
Porque yo era la huella, la herida abierta,
el surco lacerando inútilmente la memoria.
La insistencia del acto y el plagio del recuerdo
tachaban con sus dedos negros los días en el calendario.
Era como volver sobre una sola letra,
sobre un mismo labio, sobre la misma cadencia.
Así pasaron tres días, tres minutos, tres únicos segundos.
Y el tiempo giraba en las manecillas del reloj
persiguiendo sin descanso la cifra de un círculo perfecto.
Y yo cavaba y cavaba sin alcanzar jamás este poema.

Ruy Henríquez

PASARON TRES DÍAS

Y vinieron a buscarme,
entregaron el esqueleto de mi indiferencia,
ataron los últimos rayos de un sol extranjero,
un sol de pluma, de levadura extraña al amor.

Escucharon los últimos tangos de mi infancia
y partieron frente a tanta melodía
que, sólo mucho más tarde,
su descendencia aprovecharía.

Los ecos de sus desbandadas,
el tumulto de mis arpegios
el cielo que nunca se decide a mirarme,
hicieron jirones de mis sueños.

Sylvie Lachaume

PASARON TRES DÍAS

Pasaron tres días huyendo del cementerio ambulante
es necesario declarar los huesos de calcio.
Esa parte de nosotros que permanecerá
unos años después de la última pronunciación
de nuestro nombre por un ser vivo.
Llamamos extraterrestres a aquellos
que no han nacido de padre y madre sino
de la esencia numérica material.
La masa funcionarial alimenticia
conforma el entramado molecular proteico
destinado a nutrir a una substancia superior.
Aún no comprendemos el sentido de las cantidades
orgánicas más que por comparación con el petróleo.
Pasaron tres días sin violencia. Antes de perecer,
clavo mi arpón en la pureza dejando
mi contraseña universal ósea
en la computadora negra de los ojos
brillantes del vacío.

Kepa Ríos Alday

PASARON TRES DÍAS

Devolver con hambre lo que se recibe.
Dylan Thomas

Qué destino marcan mis manos
y los límites de esa mujer matinal
y la voz de la estrella nutrida por el espacio.

Heme aquí,
abriendo las variables, fuerte pasión anudada:
tres días, como tres tiempos de agua poética.

Clémence Loonis


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

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