TODOS TUS ROSTROS

TODOS TUS ROSTROS

Cubierta de una fina capa de nostalgia,
ella va, mirando siempre para adelante,
mostrando que juega a otra cosa,
que le invade una soledad asesina
y rompe los moldes de toda cercanía.

La señora del trono
se descompone carente de besos,
ve a sus hijos jugar con otros,
hablar con otros, crecer con otros…

Ya no será nunca más libre,
encadenada a un ego exagerado,
duerme sola.

Hoy, invoco a todos sus rostros a jugar al ajedrez
y, si se puede, a robarle una sonrisa.

Leandro Briscioli

TODOS TUS ROSTROS

Cuando las palabras se quedan detenidas,
el cobarde guarda en los bolsillos sus promesas
y cubre de sombras tus recuerdos.
Cuando la luz se arrastra a los pies de la montaña,
la serpiente continúa escondida
rodeada de aguas salvajes.
Cuando ya nada es posible
y vuelves a la hoja en blanco,
comienza tu vida,
tengas la edad que tengas.

Hernán Kozak

TODOS TUS ROSTROS

Todos tus rostros recuerdan la espesa niebla,
frondosa armonía de la divinidad,
espíritu infinito del devenir
que sobre el manto
deposita la tersura
de la fina arena,
roja como el rubí,
morada como el lirio,
marrón como el olor a tierra mojada.
Abanico que refresca la tez juvenil.
Rocío que se traslada al malecón,
ola rompiendo la roca,
cuerpo de posibilidades.
Abrazo el fondo de tu alma,
para intentar ver alguno de tus rostros,
veo tantos adjetivos
que no atino con ninguno.
Cuál será tu más acertado gesto,
cuál tu más sincera sonrisa.
Todos somos,
en algún momento
caprichosos,
todos humildemente hipócritas,
todos capaces de todo,
y de nada.
Todos tus rostros asomándose a la ventana,
cantando desde lejos,
intentando ser vistos.

Paqui Robles

TODOS TUS ROSTROS

Me marcho de tu lado y no sé
dónde llega la espuma de tus olas.
La marea sube y baja,
como un recuerdo que no cesa.
Tu rostro, salpicado de mar,
se detiene,
busca mi mirada.
No sé de dónde viene tu risa,
el azúcar de tu aliento.
Me retuerzo entre tus brazos,
y desando
los caminos hechos.

Pino Lorenzo

TODOS TUS ROSTROS

Parado frente al espejo
ves los ojos de tu padre,
que, sin ningún reproche,
te anuncian el porvenir,
la soledad de sus reflejos.
Ves cómo tu madre
se agosta en sus huesos,
su talón de esferas,
la bienaventurada sonrisa
que te saluda desde
la estepa de los días yertos.
En este gesto está tu abuela,
la mayor de todos,
la que nunca tuvo escuela
ni una mano tibia
que le enterneciera los desvelos.
Su alma está llena de pájaros.
El párpado recogido
sobre el círculo del ojo,
te mira pensando que eres
el hermano que nunca volvió.
Una niebla de sueño,
un vapor del tiempo
empaña el espejo o tus ojos,
y vuelves a ser el niño
que desafiaba rabioso
a sus mayores.

Ruy Henríquez

TODOS TUS ROSTROS

Hoy tu rostro se apiada del árbol que incólume
soporta sobre sus hombros el peso de este frío.
Hoy tu rostro invernal se asombra del ave tenaz
que sacude sus alas blancas y remonta el vuelo.
Cuando un inmenso manto de blancura cubra tus ojos,
te dibujarán otro rostro, otro paisaje que contemplar.

Antonia López

TODOS LOS ROSTROS

Cargados con el delirio de un pasado invasor
Búfalo Bill, el rifle y la bandolera avanzaban,
la manada seguía su voz: complot, complooot….
Todos los rostros portaban la misma mirada
ninguno veía lo que tenía delante,
el disparate iniciaba su cuenta atrás.
¡Cae el imperio, cae el imperio!
y el mítico oeste sale a su rescate,
la quimera de Hollywood
se transforma en verosímil interpretación:
un asalto a su propio blasón.

Ana Velasco

TODOS TUS ROSTROS

Suena la campana
que irrumpe en los encuentros.
Es ágil como un topo o una lombriz.

Dice saber de los hombres
que duermen cabeza abajo
y de las palomas que no saben volar.

Todos sus rostros me agradan.
El que agita las noches y sonríe,
el que canta y da vueltas sobre un pie.
Aquél que deja caer en mi mano la ternura,
y el otro que derrama, sobre mi cama,
algo de esperanza cuando todo cae.

Cruz González Cardeñosa

TODOS TUS ROSTROS

Infinitos versos se mecen suaves en tu nombre,
tu boca sabe a santolina, cilantro y bayas salvajes.
Zafiros de coral metálico golpean laudes,
trenzan filamentos dorados en la cara oculta de tu luna,
rezuman soledades perdidas en un iluso porvenir.
Raudas valijas de pasiones laberínticas
decantan disimuladas lágrimas de amores secretos.

Entretanto, el sol atusa la madeja dorada de la tierra,
los vientos alisios gritan descarados al aire todos tus rostros,
rebullen un vergel de deseos y anhelos flamantes y virginales.
Nacaradas ofrendas inauguran un universo de sueños efímeros,
una algazara de voces abre fuego en tus pupilas,
la filigrana primigenia de una quimera que florece
se cobija en el barro donde anidan las vespertinas alondras.

María González

TODOS TUS ROSTROS

Déjame que haga del membrete de tu silencio,
Diáfano como un alud, un nuevo rincón para el jardín.
Sin fosfatos ni amoniacos permaneces debajo de las aguas
Haciendo de ti el hombre coral, el hombre besugo,
El hombre caballito de mar.

Deshabitado y transgénico, en tus litorales todo calla.
Se crucifican sombras en un sitio que no existe.
Algo de luz sustentas en el varapalo de tus minucias,
Una lámpara que cuelga en la raíz de tu voz desmantelada
Y un estremecimiento de parásito vacío al ritmo del viento.

Cómo alzarte de una profundidad de náufrago.
Tal vez en la pubertad de la mañana aún no asomaron todos tus rostros.
Vivimos en la evidencia del temblor y la sangre
Pero más alto que nosotros el campo se descubre protegido por un manto.
Pon el oído hacia las cosas, y el odio a ras de los escorpiones.
Visita mi jardín, ya regué los rosales.

Laura López

TODOS TUS ROSTROS

Los veo cuando mis ojos
pretenden mirarte y capturarte,
son tus rostros verdaderos
espejos empapados de locura
donde una mano parece abrirse
como la tentación del amor.
Los veo cuando quiero
hablarte en sueños y estrechar
tu cuerpo en mi soledad.
Tus rostros me molestan
insisten en lo innombrable
en ese pánico insoslayable,
intrínseco humano: pasión
lo llaman los cristianos
¿y nosotros? Nosotros: poesía.

Kepa Ríos Alday

TODOS TUS ROSTROS

2020, tus rostros exaltaron la exuberancia,
fiesta jacobina envuelta en conciencia de polvo.

Siéntate sobre tu lengua mordida por el intento,
pon el peso de la ironía abordo,
mira la llanura, tus rostros de selva.
¡Qué vas a hacer!

Seguir lamiendo el ansia de vivir, morir,
como se gira el aullido de la página,
ver arraigarse mareas de palabras,
cadenas de anhelos despilfarradas
al trocar cortejo de balbuceo
con la ventana de pie ascendiendo a tus rostros.

Nadie.
No hay voz en la piedra del espacio,
y la piedra, límite constante del recuerdo
hace del amor de hoy, otro para mañana.
No existe el afuera cuando besas,
arrastras el azote de los fantasmas.

Tu amargura ávida de reproducción instantánea
lincha todo nuevo entierro.
Hay una plaga de pianos inmóviles,
una memoria exprés envuelta mar adentro.

Clémence Loonis


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

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