UNA NUEVA PALABRA

UNA NUEVA PALABRA

Se desgranan las letras en diccionarios
como significados que se unen a sentidos casi imposibles,
con divergencias altruistas diseñadas por pasos pensantes
que se aturden en el desconocimiento de una amplia gama de combinaciones.

Sellan los puntos el ritmo de cada pausa
como lo hacen los velcros sobre su terca alianza,
se deshacen en pulsos que nunca cesan
entre acantilados de verdades que nadie ha confirmado.

Siéntete como en casa, la barbacoa de signos
interroga cada pedazo de ser,
cada sustancia inconclusa que, sin permiso,
ha llegado hasta aquí, para encender la llama
que nos abruma, que nos elimina.

Fugaz como la vida, zumban los cuarteles de la escritura,
esos momentos ínfimos donde las palabras,
brincan alborotadas entre ellas como si de una danza tribal se tratase.
Desnudas alrededor del fuego, se crean y,
a la vez, se destruyen nuevas palabras.

Magdalena Salamanca

UNA NUEVA PALABRA

Cuando amanece tu mirada,
una nueva palabra aparece entre los dos
en forma de volcán,
para hundirse al precipicio del encanto,
volcar sus impulsos al olvido,
derramar entusiasmo en tus mejillas.

Una nueva palabra me digo,
algo que tiene que nacer,
para poder morir,
algo de una belleza superior
capaz de tolerar mis arrebatos,
algún tipo de puntuación a mis impulsos,
agonía perfecta del silencio.

Una nueva palabra,
que sea capaz de acariciar tu piel a la distancia,
que se haga surco de vida,
que sepa estallar mis veces y así,
poder reinventarse,
trepar por tus pupilas luminosas,
acariciar lo atómico del canto.

Una nueva palabra te digo,
que nos permita chocar con las miradas,
que sea noble como una buena madera,
que se desangre en versos
y vuelva a mí para volver a empezar desde cero.

Leandro Briscioli

UNA NUEVA PALABRA

Viene la noche con sus alas negras
en forma de labios con cristales rotos,
espera que en un descuido
grite su nombre
y me arranque los amaneceres
que inundan mis zapatos de primavera y coral.

Viene el frio con su sed asesina de hormigas mudas,
en forma de ventana a la que asomarse al precipicio,
espera que me duerma con una canción de cuna,
la llamé y la busqueé
para morir en sus orillas.

Hernán Kozak

UNA NUEVA PALABRA

Para empezar, hay que deshacerse de uno mismo.
Desnudarse, arrancarse la piel y la carne,
arrojar a un lado las frases que dices mañana y tarde.
Las palabras, los recuerdos, las cartas ya escritas,
también las que no fuiste capaz de escribir
y que te atormentan como un lamento.
Olvidarlo todo con un relámpago,
con un restallar de luz en el silencio.
Olvidar incluso lo que aún no ha sucedido
o que no habrá de suceder jamás.
Todo lo que te obliga a seguir esa dirección desconocida.
El buey atado a la yunta también ve en el surco su destino.
Un establo a cubierto de la noche oscura,
rumiando un bocado como si rezara por el mundo.
Después hay que quedarse en el puro hueso,
en el tenso resonar de las venas al susurro del viento,
sin saber siquiera responder a un nombre.
Cada punto es un camino que se abre.
Cada inflexión un interrogante sin respuesta.
Cada paso una nueva palabra
que habrá de romperlo todo
tras dejar abierta una salida.
Tampoco es eso, tampoco es otra cosa,
pues también es posible empezar por el final.

Ruy Henríquez

UNA NUEVA PALABRA

Silenciosa la noche desperté
al sonido de una nueva palabra
que rugía en mi interior
desde hacía ya tiempo.
Una palabra sencilla de letras inconstantes
que se miran unas a otras.
Rugían incesantemente intercambiando lugares
y buscando nuevos silbidos.
A veces, se inhibían entre abruptos sentimientos
de osado pesimismo.
Pero enseguida tomaban nuevas formas.
Así eran las letras de mi nueva palabra
favorita.

Pino Lorenzo

UNA NUEVA PALABRA

Una nueva palabra me ha tomado
de la calle y me ha querido hacer nacer
desorientado, titubeante, me ha dado
a luz una palabra nueva que habré dicho.
Habré escrito en el reverso de algún ser,
en el envoltorio de algún beso, en el aire
contaminado de pasiones industriales.
Una palabra nueva de tus labios, un esbozo
de sonrisa me ha hecho su milagro,
su afecto no lo puedo comprender.
Una palabra nueva de un onagro
me ha hecho rebuznar con sensatez.

Kepa Ríos Alday

UNA NUEVA PALABRA

Qué es esto que ríe con un candil en la sombra
que desconozco y rige una muerte,
que vacila entre las arterias y bombea
en los músculos, en los sacos de memoria
donde roncan y se hinchan los vientres.
Es preciso que pare esta altura de gladiolos
de campos y paisajes, esta bandada de nada.
Abiertas las alas los precipicios y vértigos
se agolpan en las sienes
Las caladas de la bruma tumban y asienten,
arrancando los espacios y delirando en la superficie
del nocturno semblante.
Una nueva palabra en la cuadrilla oscura
y deja en mi boca un estruendo atónito
más allá del pantano.

Laura López

UNA NUEVA PALABRA

¿Cuál es mi nombre?
¿Yugular cercana al corte
o los hermanos míos
que florecen en el anhelo?
Soy esa palabra nueva,
la esclava de la lejanía.
En ese encaje de memoria subalterna
paseo mi rostro.
Múltiples pestañas saludan
el ritmo de los pedazos.
Hay huertas abundantes de murmullos,
plazas de aranceles
y pequeñas gargantas
que se desvanecen en la noche.
Veo el desfiladero de un oro mísero,
siluetas de contrabandistas
quieren morder el cielo,
apresurar el robo robado.
Con la implacable cabeza,
celebramos el viejo diente.
Veloces danzas aproximan
el desplumaje del tiempo.
Se están lavando los ritos,
las ruecas, el destino mismo.
El plato esparce
las cenizas de la última luz.

Clémence Loonis

UNA NUEVA PALABRA

Refugio, júbilo, temor, madre…,
repaso el elenco del ancho glosario
eligiendo a ciegas un sonido
para esa sílaba que me pides,
elaboro un tangram
esperando llegar a tu orilla,
pero el tablero me devuelve un recodo
donde apenas cabe un símbolo fugaz.

Ana Velasco

UNA NUEVA PALABRA

Es la herida constante, la lluvia de miel instantánea,
que cubre tu tez… La llamada no blanqueará
el sol, tampoco las constantes huellas en las lápidas.

Una nueva palabra que rasgué en el epitafio
de tus sombras, los distinguidos huéspedes
de tu ausencia de errantes pájaros, un rubor
en este amanecer sutil, que envuelve las jaurías
del río purpúreo de tu piel.

Siempre la soledad, siempre la marca del légamo
entre tristes vientos, palpitantes huesos irrompibles,
reclamando otro posible jardín, un corredor al paraíso.

¿Quién bate sus alas en la eternidad de la prisión
del día?

Eran las humaredas donde la muerte aúlla,
por donde marcha el verbo, la anáfora,
aquella sustancia infinita que encarna en las palabras,
donde, una vez, el aliento cerúleo de tu océano, estuvo.

Entonces llegó septiembre al patíbulo,
para sentenciar la vida…

Asida a las manos, a las lúnulas, al volcán
de los tiempos en el pentagrama de vísceras,
una utopía de antorchas secas, en el revés de la niebla.
La garganta absorbiendo el polvo, extraído
de los rescoldos, de etéreas lámparas, en la ciénaga.

¿Quién deja caer el látigo pétreo al agua fría del destino?

Un ritual del demonio y la furia, desvaríos de la creación
nocturna, las llamas en la casa y la condena póstuma,
transmutando la realidad del ataúd de oro, espejismos
de sal, vagando en los reflejos de la necrópolis.

La ciega envoltura del adiós más prístino, la maraña
de nidos verdes, la cálida seducción de la rueda solar,
impasible entre las malezas. donde una flor desnuda tiembla,
entre el cadalso y el cuchillo caótico . . .

Un fruto entre la imagen de témpano en el puerto,
lenguas del séquito de códigos de escarcha, el cadáver
del mediodía, un pliegue en los tentáculos,
furtivas esferas, música en la cripta de la ausencia,
telones arcillosos…

El modelo precipitándose detrás del humo, hasta el último
soplo, hasta el otro invierno azul.

Creando el tiempo, como si todavía lo hubiera…

Apretando los dientes contra el aluvión, tras las mudas ramas,
el sollozo de la caída, hasta el arco final.

El reino de tantas raspaduras y escombros,
un lugar roto en la memoria, grisáceo, el cajón
profanado por hormigas que creíste amigas, reclamando su cielo.

Una condena al alba entre el río de cuerpos exánimes.

Un territorio inhóspito de errantes sinfonías.

Paty Liñán

UNA NUEVA PALABRA

Atravesó el silencio en dolor elegido.
Con su huella de sangre y de barro,
otra fuerza nacía,
otro cuerpo se abría.

Se despereza la vida,
goza el festejo de los días,
con orden, sin órdenes.
Festín humano en menos,
en más.

Palpitando en cadena avanza,
gemido, letra y palabra.
Borda mientras bordea,
son otros los rumbos y
serán nuevos los caminantes.

Carla Bianco.


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

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