UN REMOLINO DE VIENTO

UN REMOLINO DE VIENTO

¡Sumérgete! ¡Con eso basta!
Diluidas las formas en la espesura del aire
pareces un niño o un anciano que se rebela.
¿No tienes palabras?
¿No sabes expresar lo que te desafía
delante de tus ojos?
Tendrías que caminar descalzo
sobre las piedras limosas bajo el agua.
El río oscuro lamería tus pies con avaricia.
¿Eres la sombra del pájaro de la mañana?
Cuando lo dabas todo por perdido,
ave fénix, renaces de tus cenizas.
Los días están contados, sin embargo.
No mires como todo un propietario
este cúmulo de amaneceres.
El cielo descansa su pesado vientre
sobre las casas.
En medio estás tú
y tus ambiciones domésticas.
Con una cuchara y una taza de café
intentas redimir tus pecados.
Aquí tienes un remolino de viento
para poner el mundo en marcha.
¡Sumérgete! ¡Con eso basta!
Desde el fondo turbio del río helado
emergerás tiritando a un nuevo día.

Ruy Henríquez

UN REMOLINO DE VIENTO

Hay una dirección que da al mar y tiene entre sus vertientes
pétalos de rosa azul, soleados por las entrañas
de los volcanes.
Curiosas enredaderas con jirones de chocolate
en una gran taza, para que tú también puedas caminar
por algodones de colores y estampes tu firma.
Un remolino de viento vertido en una copa de champagne
que esparce burbujas
por las orillas.

Pino Lorenzo

UN REMOLINO DE VIENTO

En los albores
de la difamia
rejuvenece el ámbito
propicio a la vida.

Siglos en vigilia
abordan el universo.
La palabra lo expande.

Sylvie Lachaume

UN REMOLINO DE VIENTO

Cuando un pataleo sostenido perdura
porque un atropello
esquilmó los haberes de armonía,
es como arrojar las promesas a los gases,
crece un tirabuzón en la entraña
hasta enraizarse en arrebato.
Sus vapores se ensamblan a la ira
creando un remolino de viento
que arrastra manos abiertas
y blancas batas con el pálpito
de miles de pulmones como eje.
Somos hijos de Hipócrates
y nuestro juramento es social
¿No viste cómo aplaudía la gente?
¡Ay! de los que nos quieren débiles
el calor de primavera está cerca
y el tornado incipiente os puede cegar.

Ana Velasco.

UN REMOLINO DE VIENTO

Aquella tarde en el río
un remolino de viento
se llevó nuestro albedrío.
Quedamos desprotegidos.

Ven, devuélvenos lo nuestro
y no seas un mal nacido
que cuando el remolino cese
el viento se hallará perdido
y más que perdido.

Cruz González Cardeñosa

UN REMOLINO DE VIENTO

Un remolino de viento fresco,
hemos perdido mucha hojarasca
buscando una aguja que en realidad
no era más que una paja.

Un remolino de viento azul marino
para que lloren en nuestra cabeza
los pájaros sobre las olas de sangre
para que estalle otra vez el sol,

para que las estrellas vuelvan a pensar,
las nubes vuelvan a hablar su lenguaje
de gestos exacerbados y vuelva el agua
a bajar por nuestra piel hacia la luna.

Un remolino de gritos en la mañana
me ha despertado como viento tu día
urgente como fuego, amable como
este remolino de tierra elevada que dice.

Kepa Ríos Alday

UN REMOLINO DE VIENTO

El viento del cuerno,
de la calle ascendente,
de un mirar que retumba.
Alguien grita en el hueco
y de la sombra del remolino,
caigo, caigo sin vacilar.

El tiempo con sus estrofas,
piel de tierras ancestrales,
piel bajo la luz,
piel del zaguán
que escupe un nombre.

Ahí, adentro del muro,
respira el remolino.
Se marcha el pájaro
de la tempestad,
las hormigas aprenden español
con la velocidad
del caballo vegetal.

Salen de los poros del asfalto,
ojos carcomidos por
una alta esperanza.

La tierna lengua cotidiana
gime en la puerta de casa.

¡Ven! Los pechos abundantes
han vestido letras embriagadas.
Está el antiguo corazón
y mi cuello ennoblecido por el canto.

Clémence Loonis

UN REMOLINO DE VIENTO

La atmósfera de mi boca respira
donde se secó el tabaco.
Con corazón de lino claro
hubo una ausencia de venas y de escaparates.
El disparo fue certero y como una herida
profunda se fugó el calendario.
Recibí una negrura en la noche
aún más honda que el pescado.
Aprieto los dientes pero el rostro va pálido
¡Ahí va el loco derrotado!
Con su molino de viento, sin fecha en el calendario.

Laura López

UN REMOLINO DE VIENTO

A veces, en el instantáneo paraíso, aparecen furtivos
sortilegios, que atraen a las ratas y dispersan el formol.

No quiero que acabe esta soledad…

Que la leyenda de los objetos de cera me juzgue, rosácea
arena del tiempo fugaz, la tímida geografía
fecunda, ángeles del fin… Besos de la cólera
prisionera del cráter gomoso, fanáticas crisálidas
en el hueco, que tiemblan en el ático de las medusas.

¿A caso no entiendes de tinieblas, y está dispuesto,
este destino así, para provocar a los ecos, hasta su vértice?

Palmo a palmo, saboreo el deseo, la cerrazón
de esta sepultura aún caliente entre los médanos,
entre sus pirámides consagradas de idolatría narcótica.

¿Qué queda de ti, entre las malezas de los días de pedrerías?

Nada más que una mortaja, nada menos que un sillón
encadenado, tu piel deshojada de fantasías,
despojada hasta las vísceras, ni una ración del edén,

¿Qué sueña contigo?

Un rubí escondido en la memoria, los hálitos de la guerra
y los retazos del esplendor de los años.
La contradicción de un ejército de núbiles maniquís.

Un reino inalcanzable de ámbar, un dios del corazón
de óxido, la desnuda cámara de ojos impíos,
juzgando, entre los reflejos y los fértiles miedos que erigías,
sobre el pulso de las hojas raídas de esta farándula.

¿Dónde crece el paraguas de tu pena?

En la caída al arrecife, ni una cáscara en el jadeo
de la cascada, tejida entre las lámparas del mediodía.
Lenguas frágiles persiguiendo un destino de látigos
salvajes, en el éxtasis de las bocanadas, jirones y pólvora
en la sinuosa corriente de las puertas áureas.

Las que abren las raíces del olvido, del pétreo
lunar en las vociferaciones, entre ramas mortíferas,
hambrientos filamentos, que vagan esculpidos
por los conjuros de la hechicera
y las furtivas letras de la galería.

No quiero que acabe esta soledad…

Y volar con la libélula,
arrastrarme al vacío de alegorías…
Con los lápices en la mano, trazar mi camino:
una brújula caótica,
en un remolino de viento,
y fundirme en el éxtasis de su llama carmín.

Paty Liñán

UN REMOLINO DE VIENTO

La tarde se puebla de aromas cálidos,
de risas despreocupadas,
de brisa fresca.

El cielo se continúa en el mar,
la invitación al goce,
la tentación de lo efímero.

La vida en segundos,
pasión desordenada,
instante pleno.

Se transforma la delicia,
se desvanece la calma.
El poder natural,
intenso remolino que altera,
asoma a otra realidad.

Carla Bianco


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

Inscripciones: carmensalamancagallego@gmail.com – 609 515 338
https://www.facebook.com/talleresdeescrituracarmensalamancagallego

Visita nuestra web:
http://www.escribeycrea.com

Visita nuestro canal en Youtube
https://www.youtube.com/channel/UCQtPVp9VFU2hYjtG8xtIJfQ?view_as=subscriber

Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s