CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

Despierta la noche, dormida en tu pecho,
cuando tus ojos me llaman con estridentes gritos,
para colgar de tus pupilas los más singulares infiernos.
Se malgastan los pasos al caminar,
sin otras pisadas que las mías, que insisten
sobre tu pisar, certero, y que calma esta agonía.
Pisar sobre pisar,
demencia sobre demencia,
tristeza e injurias
vividas,
son fruto de la noche amarga
que entristece al más alegre de los tontos.
Asómate a mi cama,
vísteme de fuerza,
grítame al oído
y desperézame del odio,
siémbrame en tu cumbre,
y mézclame en la tierra.
Seremos dos seres
caminando.

Pino Lorenzo

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

El juego se desliza entre las manos,
ese es su escenario,
su cauce seco,
su lluvia intermitente,
el frio al pronunciar sus diferentes nombres,
la alegría de aquellas noticias,
el camino que abre sus alas
y esconde
nuevas formas de mirarte.

Hernán Kozak

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

No digo nada,
callada atravieso la noche de tus párpados
serpenteando entre quimeras
hasta encontrar la cutícula abatida
que ahoga tus lágrimas.
Cual brebaje cargado de canela y pomelo
rocío tu rostro con mis besos
hasta desprender la resina lastimera
que guardan tus legañas.
Luego las yemas de tus manos
se insertan en mi nuca
hasta sostener nuestra mirada
frente a frente
como dos atletas del prodigio.

Ana Velasco

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

Ocultos bajo las ráfagas de viento.
Volátiles como el fósforo encendido.
Promisorios de un sueño que no se cumple.
Secretos como un deseo que no se extingue.
Vuelve el círculo concéntrico a retener
tu mirada de impávido crepúsculo.
¿Con qué pregunta? ¿Con qué duda?
¿Con qué estupor se abren tus ojos
a la noche involuntaria?
¿Querías reiniciar tal vez el diálogo giratorio
que nos mantiene en vela?
¿Acaso ha de morir la ola en cenit de la arena?
El tic tac de tus pupilas es elástico como las nubes
que se desnudan en el cielo de mayo.
Cuando me llaman tus ojos,
acuden a mí los líquenes gregarios
de una tarde detenida en el albur del Equinoccio.
Tendrías la edad que tengo ahora mirándote
desde el dintel de la esperanza.
Sería entonces un turpial con las alas rotas.
Un pájaro entreverado en las cortinas de tu cuarto.
Un agujero en el zapato desde donde se divisa
un horizonte apagado y su raíz remota.
Desnudo vengo con el espanto de ser otro,
fingiendo ser la luz que se desvela
en el cristal de la ventana.
Un mendrugo de pan para seguir alimentando
el hambre que nos acosa.
Trémulo como las hojas arrastradas por el viento.

Ruy Henríquez

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

Cuando me llaman tus ojos
me despierto y busco en la sombra
tu fuego cegador de caminantes.
Tus ojos redoblan con latidos,
nocturnas ondas mueven el cuerpo
con su oleaje de silencio y letra.
Es el lenguaje morse que propaga
su código de sensaciones nocturnas.
Aleteo de mariposa abre las fosas
nasales de la bestia feroz, tus ojos,
se han abierto. Lo sé y lo siento
a través de ellas, las pequeñas
luciérnagas de nuestro alfabeto
que me traen albricias de tus ojos
creadores, ojos de agua, afluentes
del divino néctar de nuestra encrucijada
paradoja de caminos, reflujo oceánico
agitando los límites de mi boca.
¿Serán tus ojos quienes provocan
estas mareas de conchas abiertas
al vaporoso aliento de mi hoya?
Tus ojos reflejan magnéticamente
la cara oculta de la luna, la otra cara
solo sirve para engañar al sol. Ellos
me llaman como dos agujeros verdes
en el mapa de nuestra ciudad
que a veces parece de cemento
la piel de nuestro idioma.
Me llaman vibrando las líneas
como calles en obras de noche,
intransitables por el pánico.
Estas líneas de sombra te llaman
a la guerra del amor descarnado
en este campo de minas solitarias.

Kepa Ríos Alday

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

Cósmico era a medias,
con su mirada de cosmonauta
y su pan machacado de terrestre prontitud.
Buscaba la planicie del solo,
con un sentimiento oceánico
más allá de la oscuridad de sus párpados.
Qué pronto se dividieron sus números
cuando las órbitas serenas llegaron amargas
Se le licuó una ceja y se preñó una almendra.
Sin límites, ¡qué sangra la vida, qué sangra!

Laura López

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

Esqueleto,
parodia del desnudo debajo del amor.
Estamos a secas,
calcinadas las pruebas irreconciliables
de nuestros pasos.

No des la vuelta a la cuchara.
Saltó del aire
y posó el contenido de su noche
en mi sueño.

Ya se filtran las interrupciones,
me sumerjo en tu rostro
y soy los ojos que me llaman,
dulce cavidad
para una hambrienta lengua,
ancestralmente bailarina.

Quien acaricia el sabor
del blanco movimiento
envuelve de escamas
el pasillo de los labios.

Soy ese grito,
el destinatario,
busco conocer el canto del colibrí,
la estructura que coloca el sueño
para defender tus ojos
cuando me llaman.

Clémence Loonis

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

La flor del jardín se hace lirio o diamante
cuando me llaman tus ojos.

Si tus párpados caen
es donaire sin vida,
apagado crepúsculo esperando,
silencioso, un nuevo amanecer.

Cruz González Cardeñosa

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

No llevaré la marca en la frente, el quejido
del levantamiento de huesos, jardín de pirámides
de témpano, de la procela de plomo errante
que pesa en nuestras cabezas.

¿Es, acaso, la cicatriz de la piel el jeroglífico
indescifrable del baile o la música,
en tu cadera de mimbre, en el almohadón
sostenido de la pena, que bebe del ácido de tu boca?

Cuando tus ojos me llaman en la raíz
soterrada del tiempo, cuando los globos retraídos
de las celosías envuelven indefensas cáscaras,
el movimiento de las pupilas, minúsculo, en la caída
del oxígeno a tientas por el médano.

Un rumor en las espesuras de la deidad de los siglos,
la tormenta de insectos aspira el formón,
una calavera en los arpegios entre el musgo pálido,
un caos ceniciento en el paréntesis de la redención.

Un fulgor llena el aire de las luminarias de fuego,
un filo de cera moldea la última porción asida
a los ecos, huéspedes de jadeo sombrío,
telones de un mámol frágil entre las melodías
que van a dar a las garras de la necrópolis.

Es absurdo el escalofrío del miedo que siento,
la rugosidad del séquito de negras lágrimas,
malditas en mi rostro.
El embrujo de ser el arqueólogo ciego,
el que busca espejismos en la sustancia del dibujo.

Y solo quedan los trazos, el movimiento de un cáliz
palpitante en el espanto fermentado, leproso,
corales secretos, caracolas endebles, en la estera
que la luna perfiló en la gangrena de la crisálida.

Paty Liñán

CUANDO ME LLAMAN TUS OJOS

Sin aviso, fuera del plan,
imagino tu llegada.
Me adelanto y te siento aquí.
Sin fronteras, sin apuros…

Me veo en tu mirada, en tu abrazo,
en ti.
La ilusión de tu presencia, tu calor
en mí.

Nuevas ligaduras de otro tiempo,
para perderse,
para encontrarse.

Carla Bianco


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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