CUANDO AMANECE

CUANDO AMANECE

Cuando amanece
me sumo a la línea del tablero
donde los peones se alinean
seguros de tener ante sí
una jornada triunfante.
Solo podemos ir hacia adelante.
Cuando amanece solo hay que disfrutar,
una vez más, de la partida.

Antonia López

CUANDO AMANECE

El que se levanta de la cama como de una tumba.
El que resucita cada día a las 6 de la mañana.
El que no reconoce ni su nombre al abrir los ojos.
La piedad, que duerme a su lado, le mira
pidiendo para él un golpe de brújula.
El que entra desnudo en la mañana
como quien se lanza al agua como último recurso.
Aquél cuya alma no es capaz de retener ningún vocablo.
El que cree haberlo dicho todo sin haber dicho nada.
El que se defiende inútilmente de las palabras de otro.
Aquél que es incapaz de escuchar otra cosa
que los ruidos de su estómago.
El animal que lleva dentro se muere de pena a cada cucharada.
Uno que sufre de no vivir casi, a cuenta del insomnio.
Uno que no conoce su fortuna ni el poder de las palabras.
Cuando amanece hay uno que a su espalda siente
cómo se cierran las puertas de un abismo.
Una multitud de almas semejantes a él se agolpan por salir,
como un torrente de voces que no acaban de encontrar su nombre.

Ruy Henríquez

CUANDO AMANECE

I
Cuando amanece miro la blancura
de los muebles en la tenue habitación
hago las paces con los olores de la noche
porque su violencia es insuperable.
Me trago tus pensamientos cuando
sumido en el letargo de las preposiciones
escucho placenteros fantasmas de barro,
momias equivocadas de pirámide,
porque tu voz es la de un apocalipsis
que ya sucedió y nosotros somos
lo que no creyó en los jinetes y quedó
así abocado a un final. Porque lo humano
tarde o temprano muere pero la humanidad
en sí no se sabe. Tal vez la humanidad
sea este poema que clama desde fuera,
agente interferente, al cálculo perfecto es
lo imponderable que se impone. Externo
a mi empresa este poema subcontratado
que dice lo que yo no puede, tal vez
estas lágrimas sean anteriores a mi,
esta risa irreverente tal vez no sea mía
si no yo de ella igual que la fuente
pertenece al agua, el avión al aire
y no al revés como creía de niño
cuando era creyente y adoraba.
Cuando creía que el capital era riqueza
que la mujer era mía y los versos míos.

II
Mi amor, me dijiste, solo yo te pertenezco.
Indefectiblemente te pertenezco
y no me puedes vender ni cambiar.
Soy tu propiedad ineludible no puedes
dejar de poseerme, de venir a mi.
Soy tuya y solo tuya, puedes escribirme,
puedes retorcerme, maltratarme.
Puedes hacer lo que quieras conmigo
y conmigo lo que no quieras,
puedes tirarme a la basura y seré
tu propio tesoro en la basura tirado.
Soy tu propiedad y cuando mueras
seguiré paciendo con tu marca
en el lomo, seguiré aparcada en la calle
y cuando la policía consulte su base
para ver de quién es ese coche sucio
verán que soy tuya y me llevará
la grúa municipal pero no podrán
venderme. Tal vez me desguacen
y estas piezas tuyas sigan rodando
como un corazón trasplantado
un corazón que no sabes
por dónde llegó a ser tuyo.

Kepa Ríos Alday


CUANDO AMANECE

Nos asomamos todos los días
en busca del alba
sin saber decir las palabras
que abran tu corazón
y el mío.
Y nos conformamos con unos destellos
y unas nubes que lamen la mañana.
Es tan difícil escribir lo que se siente,
formar parte del teatro
y ser a la vez espectador,
sonreírle a la vida, y
reírte de todo,
crecer contra todo riesgo
y detenerte
algún día.

Pino Lorenzo

CUANDO AMANECE

El esplendor dicta
la orilla a seguir,
cuando amanece.

No hay días que no se derrumben de alegría
cuando el minotauro
ruge en la memoria del pasante.

Ahí viene, ahí va
sus paso marcan
la penumbra que delimita
el acercamiento posible.

Ningún ser humano puede
prohibir la entrada
al paraíso hecho palabras.

Sylvie Lachaume

CUANDO AMANECE

Cuando amanece las pisadas se alejan
y los funerales perecen tras el luto de la noche.
Quien oye llover sabe que el pan fermenta cada día
y que el rumor de las esferas hace callar al inconstante.
Danto tumbos va la muerte del solo
y la sucia pared de los que violan la seminal palabra
cae tras la abotonadura de los astros.
Canto a la hipótesis y al límite de la génesis
que tensa las algas de los cuerpos marítimos.
Ah cuando amanece
devuelvo las penumbras a la noche
y el mentón entre los pulsos
quizá penetre, quizá, en los brutales ritmos
aunque siempre haya algo extraño del ser
cuando amanece.

Laura López

CUANDO AMANECE

Cuando amanece mi cuerpo
entre tus manos,
la soledad se diluye,
inexistente flor que agoniza
y muere una vez más cuando amanece.

Cruz González Cardeñosa

CUANDO AMANECE

Cuando amanece en tus ojos, clausuran el reloj
melodías mortíferas que crean sortilegios, brújulas
a las puertas de un territorio inhóspito.

Cuando predica tu lengua carbón, sombras pálidas
encienden inscripciones tejidas al órdago
de los siglos, esferas que siembran
murmullos de códigos enemigos de la razón.

A tientas, camino por un laberinto líquido,
no prenden los fósforos en la jauría de grillos.

¿Cuándo vas a desfondar tu muestrario de murciélagos?

Cuando atardece se ruboriza en el pentagrama el patíbulo
de sueños, la carnosa revolución reclama sonámbula,
garra de plomo, una ambientada riqueza de la porción
del mármol, una muralla que atraviesa el séquito,
una ausencia de fastuosas cáscaras de letales instantes,
de burbujas pétreas que emigran al ángulo recóndito
de la galería que conjura el escarpado relámpago.

Es tácito así, el cieno que bordea la cama,
es el armisticio de un ejército de rosáceas nubes
que, a través de la sístole, desentierra
la ardiente necrópolis del alma negra.

Un fuego fatuo rodea el alhelí, sinfonía
en clave que esconde un arpón silencioso
rodeando la misión …

Filamentos que coronan el último
haz de luz, de los frutos encaramados al paraíso,
las narcóticas huellas de un soplo en la niebla.
Un espejismo que trocó el deseo, una canción
que recorrió los estambres, desvaríos
de las marejadas, un precario océano
de lunas, residentes aciagos en la ciénaga
del tiempo lívido.

Cuando anochece, desfonda la melodía,
es un rastrojo de huesos desamparados
del anfitrión, del gomoso y tétrico escenario.

Paty Liñán

CUANDO AMANECE

La fuerza del movimiento indica el norte.
Es hora de salir, de soltar amarras.
Se repiten las batallas, las amenazas,
los temores conocidos.

¡Vamos! ¡Adelante!
No puede ser peor la tempestad que el olvido,
las heridas que la quietud.
¡Vamos!

Navegante prendido a un querer,
a una ilusión,
a nada.
Deja que caiga la coraza, se rompa
la armadura y nazca otra piel.

Es el ciclo repetido de la historia.
La soberbia humanidad teñida de poder,
el orgullo de nada, rencores apilados
como deudas impagas, y más…
¿Qué más?

¿Qué esperas?
Deja ese llanto sin principio ni fin.
Ven a sonreír, eleva tus ojos.
¡Camina!

Vuelve a la luz, respira.
Ése es el camino, el presente,
el norte.
¡Adelante!

Carla Bianco


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Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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