TU SOMBRA AL TRASLUZ

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Parece solo eso, una sombra.
Pero la luz le ha dado una forma
y ahora es una silueta que avanza
incansablemente hacia ti.
Y su rostro sin ojos te roba la mirada
y su inexistente boca te interpela
y su aparente quietud te ha tocado
y ha conmovido tus contornos.
Y tus costuras se terminan sellando
con sus invisibles hilos de luz.

Antonia López

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Para apreciar algunas cosas
hay que levantarse temprano,
renunciando al sueño y sus encantos.
Después de todo, también se sufre
con los ojos cerrados y dar vueltas
en la cama sin hallar consuelo,
termina amargando a cualquiera.
El alma se agita buscando sin término
y el cuerpo, aunque duerma, no tiene descanso.
Más vale levantarse y desafiar las sombras
que aún se extienden más allá de las manos.
Los ojos, ardiendo todavía por el sueño,
se esfuerzan por encontrar el camino.
Pero conocer el camino no sirve de mucho,
pues aún en los lugares conocidos
se vuelve a sentir que eres un extraño.
La luna, fría como una moneda gastada,
escapa con la noche, enseñando sus últimos dones.
Da gusto lavar la mirada en su agua helada,
sintiendo no haber bebido suficiente de ella.
Tu sombra al trasluz se va deslizando inquieta,
hasta desaparecer en la herida que el sol
va dejando en el cielo.

Ruy Henríquez

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Tu sombra al trasluz
hacia dibujos en mi corazón de estrella
perdida en la noche.
Miles de voces tratando de encontrarte
y tú jugabas a no estar, a no ser
sino ese equilibrio entre las letras,
esa posibilidad.

Cruz González Cardeñosa

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Es tu sombra en mis ojos un eclipse
que no me deja ver lo que hay detrás,
tu presencia lunar opaca el astro
que lanza miradas de volcán

hacia el valle donde pastan los becerros
de oro falso, de baño de oro. Era trasluz
la dorada viruta que saltó del ojo y no
compacto valor de acrisolado sello,

era trasluz, obturación del fruncido ceño,
del avieso pastor de sus ganados y no
regadío de riqueza húmeda en el alma.

El alma era verde, descubrimos en ella
una necesidad de raíces y hojas, necesidad
también de polen y amables insectos.

Kepa Ríos Alday

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Tu sombra al trasluz viste de siglos la historia,
da de comer a los que se acercan,
peregrinos,
a tu palacio.
En dibujos divulgas
los sentimientos de los hombres,
que depositan lágrimas en las esquinas.
No son hombres cobardes,
que huyen del silencio.
Son hombres temerosos,
que se refugian en decires cotidianos,
que balbucean su hombría,
no sea que las ovejas
le vean las orejas al lobo.

Pino Lorenzo

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Y entonces sucedió, llenó el candor
de alas y anunció su resistencia.
En los tiempos, el espesor de las orillas
fabricadas de poesía incompleta,
de anhelos ilusorios,
atrapar el objeto azul,
paneles ignorados en el recreo,
en la búsqueda, que late en las hojas
de esa flor que consume viejas enredaderas,
tierra que respira errantes corazones fósiles.
En esta habitación cerrada
tú no puedes mirar, tú no puedes entrar.
Tú,
la que osó ser adulta y es solo una niña,
que oscila entre los columpios,
salta todos los cuadros del juego.
Solo, una niña,
que parte en un viaje galán,
en la espesura de la tarde.
¿Te atreves a bailar
en la oscuridad con las nubes,
a despertar junto a los perros de la noche,
que gritan en el reverso de luz?
Tu sonrisa junto al muro
de las desgarraduras,
tus falsos besos a esta hoguera
que palpita.
¿Dónde está ahora tu piel de oso?
¿Dónde los huesos en soledad,
analfabetos, de este inventario soterrado?
Y dime, ¿Dónde puedes ahora pisar,
sin que se derrumben las edades de esta herida?
El recinto es una trampa,
una comarca de trazos y escamas.
¡Estás maldita!
Cubierta de un musgo blanco
que te arropa, roe tu membrana.
¿Para quién la orilla de reliquias
y sudarios hambrientos?
¿Para qué los indecisos mares
de espuma caliente salvaje, que alimenta
el curso de las crónicas del agua?
En alguna oportunidad desvalijaron
los rostros, transmutando
en oscuros astros,
el sello de la muerte en tiempos
donde nos aferramos a los soles,
que giran con los deseos
de este frágil sueño.
Los siglos de este maleficio
carcomen tu verdor,
y el tiempo plaña las cáscaras,
entre la mordedura, del lacre
de las cicatrices, de las lamentaciones.
Los vientos queman la techumbre,
los sudarios en el falso cielo
envuelven las almas de los mortales.
Renglones y visiones en el túnel,
tu sombra al trasluz,
demasía del lacre ante los patíbulos,
legiones de arcángeles terrosos.
La beatitud se envuelve
en cavernas de porcelana,
entre los cuadros del jardín
blanquecino de los huesos,
telares de un ácido mortecino.
Entre personajes que descorrieron
letanías de un crimen,
un enjuto tentáculo retrata
en el nácar de la fábula,
férreas nervaduras en el vergel
que anidan en la crisálida del viento,
que turba el cautiverio de la pantera.

Paty Liñán

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Las líneas de su silueta,
los bordes de su cuerpo,
a pura promesa… de otro encuentro, tal vez…
Camina, apura el paso, aumenta la inquietud.
Desborda su deseo,
acaricia la imagen que se hace cada vez más nítida
a medida que se acerca.
¿Será? ¿Es ése su balcón?
Las manos se adelantan, torpes, húmedas…
Insisten en explorar sus pliegues,
insisten en hundirse en toda su humanidad.
¿Qué ambición tan alta será aquella…?
¡Ah, sus palabras!
¿Tendrán la suavidad de su piel?
¿Tendrán el ardor…?
Ambición de poder,
ansiedad de eternidad.
El instante de estar uno en el otro…

Carla Bianco.

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Yo acepto, acepto que tus ojos
dirigen la luz que envuelve el mar,
la catástrofe acuática perdiéndome.
La agresividad de ayer recorriendo
la tierra de tus arterias en ese gigantesco sismo,
viento sin pudor, un viejo grito atrapado, agarrado
por otro grito, flotando, cadeverizándose.

Yo acepto, acepto que la sombra
resuene en el mapa de una estrella,
en los corales infinitos, inesperadamente.
Prolifera en los días el trasluz
invadiendo la deriva de esta sombra.

Clémence Loonis

TU SOMBRA AL TRASLUZ

Tu sombra al trasluz
entre la ternura
y las palabras
nombra posibilidades
poéticas,
abiertas.
Aquel balcón
donde las miradas
encontraban algún motivo
para no olvidar
rememora tu presencia
en el color de las lilas
que florecen en él.
El presente se hace libre,
tu sombra al trasluz,
también.

Paqui Robles


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
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