EL POLVO DEL CAMINO

EL POLVO DEL CAMINO

Saco de ti, lo que desconocemos,
fragmentos azules que vuelan
y sueltan bocanadas de pureza,
pérfida cercanía de los cuerpos,
silencio envenenado.

Entro en un viaje espacial,
me sumerjo en las heridas,
le canto a la osadía esta pequeña canción
y me voy lejos,
muy lejos cerca de ti.

Cuando cae la noche,
todo me recuerda tus ojos.

Leandro Briscioli

EL POLVO DEL CAMINO

Sangra la noche
azucarada de besos y metralla.

La lluvia del atardecer
baña tu cuerpo sin llegar a mojarlo,
cae sobre los tejados y los campos,
deja su huella de humo y de cenizas
sobre mi piel.

Cruz González Cardeñosa

EL POLVO DEL CAMINO

Dentelladas de amor enlutado, se desmiembran
como horticulturas sembradas durante siglos
en tierras pobres y sedientas. Palabras vacías,
equinoccios de proyección silenciosa,
altivas constelaciones de puntuación sedada
invaden habitaciones, con sus sexos desaforados.

¿Quién dice dónde deben apuntar nuestras armas?
¿hacia dónde han de dispararse los versos?
¿por qué caminos han de circular las metáforas?
¿desde que lugar se desplazan las metonimias?

Almacenes de pólvora mezclada con tinta roja
manchan las páginas de la historia
con moribundas aleaciones que contaminan
las perversas y lejanas intenciones de algunos
centauros que, sin cuerpo, destruyen las almas.

Magdalena Salamanca

EL POLVO DEL CAMINO

La guerra te estalla en las manos,
pero a ti no te gusta
que tus dedos se manchen de sangre.
Ese olor de carne traicionada,
donde la humanidad se rompe en su mitad,
es difícil de quitar de la ropa de los lunes por la tarde.
Si tiene que suceder que suceda, pero lejos.
Si hay un culpable que lo señalen, ese u otro, pero lejos.
Si alguien debe morir que muera, sin que yo lo sepa, pero lejos.

Hernán Kozak

EL POLVO DEL CAMINO

En medio de la carnicería
un camino repleto de luz
anunciaba el alba.

En medio de la ignorancia
el porte del fusil
abarca la ignominia.

¿Cómo soportar esta afrenta
a la vida misma?
La poesía, muro
donde escribir
más alto
que las balas.

Sylvie Lachaume

EL POLVO DEL CAMINO

Como si fuera de oro,
con la mano tuerta,
recojo el polvo
que llega del camino.
Aquí mis ropas deshechas.
Aquí mi heredad mortuoria.
El polvo ha de volver al polvo
y la ilusión a la memoria.
Qué breves fueron tus pasos.
Qué grande fue tu olvido.
Fingías seguir el camino
pero tú solo venías por el oro.
Cómo te escribe en las sienes,
cómo te dibuja los labios.
Tu rostro es un surco de barro
y tu voluntad ya es trigo crecido.
Cuánta hambre traías hermano
callada debajo del brazo.
Pedías para todos el agua
que la sed bebía de tus labios cerrados.
No tengo más tesoro que el polvo.
El polvo que me dejó el camino.

Ruy Henríquez

EL POLVO DEL CAMINO

A largo del camino polvoriento, un mapa
se ha ido trazando a cada paso que das.
Paisajes humanos remontan ríos y valles
donde van recalando los viejos amigos
que codo con codo te ayudan a sacudir
el tiempo que se posa sobre tus hombros.

Antonia López

EL POLVO DEL CAMINO

¿Quién o qué maldice?
La escalera no tiene límites.
Rocosas criaturas me persiguen,
pomposos escenarios, anuncian
una creación sin fronteras.
Un hálito ase la pompa de la vida.
¿Y qué logra con ello la muerte, señora,
de todo?
Es arcilla la pequeña llama,
el sudario que lo envuelve.
Es como una primavera eterna,
como los sueños prístinos
de los niños.
La carretera de lunas acuosas,
retrato de las dinastías más frondosas.
Un palmo queda hasta llegar
a los cantos más hermosos.
¿Y ahora, es verdad, que las musas
se entretienen en el balanceo
de las corrientes del amor?
Baila la tarde, en los charcos,
en boscosas urdimbres,
briznas de incienso que rodean,
crecen entre soledades las miserias
de las flores más osadas.
En el estío sobreviven
entre las ascuas del destino.
El alma lucha por quedarse,
ambrosías de un dolor
que atrae fuegos calientes,
noches oscuras y ásperas,
traen la congoja a tus manos.
Y he perdido el hilo del mantra
que teníamos entre las piernas,
el sinsabor llega hasta la techumbre,
es una momia en la recámara arcaica,
despierta entre luces indolentes,
que blasfeman entre los ecos de los muros.
¡Ay! Y tú, que soñaste caminos de luminarias
con esferas en la orilla de los ríos,
buscaste entre los meandros un refugio,
un cobijo que llenamos de sangre
y entre el polvo del camino, saltaron
negras mariposas hambrientas,
oscuras hiedras enlutadas
que anillaron los deseos más profundos.
Y en el fulgor, un vapor entre las greñas
de las sílabas,
la lujuria asoma salvaje,
una gula que acelera
y se escurre en el mantel.
Un yermo territorio,
donde las primeras gotas son la lepra
que desgarra el silencio en la alameda.
No dan respiro a los recuerdos,
que hacen girar la noria,
ni mecen las alas de los colores
los tienen en una celda oculta de los soles.
Son ladrones de peldaños,
emborrachan a los cuervos,
roban las pestañas al atardecer,
y el menguante dulzor a la luna.
¿Qué vuelve al pedestal más alto e inalcanzable?
Es lluvia.
gotas, queman los ventanales, una voz perseguida,
es aroma que tiñe las brisas de la tarde.

Paty Liñán

EL POLVO DEL CAMINO

¡Adelante, avanza!
Con o sin señales,
menos lúcido o más cansado.
Despierta a lo que está despejado,
anda mientras contemplas el camino.
Ese trozo de mundo,
esa tierra que gozas de reconocer,
tocar, plantar y regar cada día.
Abraza los árboles,
siente el palpitar de sus venas y de sus frutos.
Agradece a esa lluvia mansa que la humedece
y la prepara para recibir tu semilla.
Prolonga en el verde del paisaje,
tanto tu pasión como tu calma.
No te detengas,
no te alejes ni te arrepientas.

Carla Bianco

EL POLVO DEL CAMINO

Mi cuerpo está fuera de la noche,
cayó en el filo de la trinchera de los sueños
y permanece errando en las metalurgias,
derramado donde los muslos nocturnos se hunden.
El ungüento está preparado
y de nuevo aparece el eco de .
gentes apresuradas que se visten
más allá de la muerte y construyen una tribuna.
Las ánimas caminan en procesión
y agitan las ausencias.
En los templos no hay secretos,
las beatas rezan y los sacerdotes confiesan
pero el vértigo de los látigos azota los sonidos.
Se dan la espalda y las manos, todo se estrecha.
Utilicemos la esperanza como una gota de sangre
que reaparece tras el frío, sin tardanza
en la casa sin puertas
donde siempre hay lugar para el polvo del camino.

Laura López

EL POLVO DEL CAMINO

Cierra los ojos, deduce el camino,
llénate de amapolas el día,
que el barro se enjuague bajo tus pies.
Silencia los ruidos de la tierra,
siembra de lechos los mediodías.
Recoge la cosecha.

Pino Lorenzo

EL POLVO EN EL CAMINO

No es importante morder el polvo
ni hacerlo morder, lo importante,
lo bello del polvo, es su ubicuidad.
Por eso dicen que somos los humanos
polvo que cubre la tierra, polvo de estrellas
o simplemente somos un polvo del camino
de un hombre y una mujer.
El polvo es como dios o el dinero o el libro,
el polvo está en el camino pero sólo se ve
cuando lo pisamos al correr. Se levanta
el polvo como un fajo en la mano
del decidido pagador; el polvo
hace inmortal al hombre después
de haberse convertido en polvo
sobre los libros olvidados.
No se puede huir del polvo del camino:
lo tendrás debajo o lo tendrás encima.
Hay quien se duerme con un libro encima
del pecho a modo de caricia, hay quien
duerme con un incómodo libro debajo
de su nuca por lo que no descansa;
se puede tener dinero en la cuenta, pero
también se puede estar en una cuenta
de humanos que tiene el dinero.
Hay quien le reza al polvo en vez de al sol
es como rezar al hijo en vez de al padre,
porque sol tenemos el nuestro, sólo uno,
pero polvo hay mucho, mucho polvo,
oremos ahora al polvo por el polvo.

Kepa Ríos Alday

EL POLVO DEL CAMINO

Enterrado con cuatro golpes de dicha,
atravesado por una luz intacta,
inmóvil, el tiempo lo espera todo.

Que la vida conduzca un camino,
que el corazón levante su parpadeo,
que el huérfano se acueste con su nombre.

Ponerse de rodillas o beberse la lengua,
la fatiga hierve, las miradas se cuelgan pequeñas,
y la salida es una noche de trabajo sin grito.

Polvo, imán o secreto de parvulario,
son el mismo vértigo, una fuga incesante.
Una abeja inmortal pliega lo que se espera.

Clémence Loonis


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

Inscripciones: carmensalamancagallego@gmail.com – 609 515 338
https://www.facebook.com/talleresdeescrituracarmensalamancagallego

Visita nuestra web:
http://www.escribeycrea.com

Visita nuestro canal en Youtube
https://www.youtube.com/channel/UCQtPVp9VFU2hYjtG8xtIJfQ?view_as=subscriber

Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

Una respuesta a “EL POLVO DEL CAMINO

  1. Emilio Romero 13 abril, 2022 / 7:42 pm

    La poética es una arte que raras veces se deja coger por las palabras, que son simples vehículos que faciltan sua manifestación. Si se mantiene en la palavras se torna más poemática que poética. Cordialmente. Emilio Romero -Brasil

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s