LA HOJARASCA

LA HOJARASCA

Sirve mi mano al borrador del desnudo,
pronta flecha de dicha se oye en células vegetativas.
Por pasar la noche en mis manos, húmedo muerto,
he callado el cántico y bailado la sangre viva.

A llave enamorada, blanca palanca almidonada;
acostada sobre palabras de cielo,
amo la historia del estribillo reverberante.

Y es azufre de hojas perennes, huellas mansas,
cultivando los tatuajes de la tierra, cadencia.
Surge el cauce del tiempo colmado de raíces.

Sirve mi mano al trazo definitivo, firme heliotropo,
la ausencia se ha vuelto permanente como la hojarasca;
un día, otro día, quedan amarrados al hambre efímera.

Clémence Loonis

LA HOJARASCA

Si abres el cuerpo del viento,
veras un ejercito
de calles vacías,
como un ramo de historias
robadas al amor.

Si en la voz apagada,
encuentras un incendio de árboles
sin otoños, sin sombreros,
es posible que el mar
este intentando deletrear el color de tus ojos.

Hernán Kozak.

LA HOJARASCA

Cada veinte minutos por segundo me custodian palabras
Es insobornable tanta sangre con ese ritmo
y sin embargo los pétalos caen en la noche con pico y latido de pájaro.
Sobre mí hay un muerto atravesando el vestíbulo de las sienes
tiene cuencas vacías que relleno con estupideces y queso fresco
Sus yemas viajan dentro de un piano y yo, en un baúl,
vencida en la noche por un símbolo que clarea,
resumo en hueso pelado la blancura de la página.
La hojarasca azota mi cuerpo
¿Iría a ser muda?
No, deme usted un par,
¿de qué cosa?
De cualquiera cosa que dirija las mareas de mi pecho.

Laura López


LA HOJARASCA

La hojarasca ha llegado
arrasando todo a su paso,
una gota de luz marina
iluminaba el camino
del cementerio centenario.
Los muertos se levantan
armando de alegría
su esplendorosa cara.
Margaritas sobre sus muslos,
amapolas en las mejillas.
Tigre perteneciente al viento,
banderola ondeando
los rizos de tu perfil
casi en el infinito devenir.
Averigua dónde se encuentran
aquellas sombras
para otorgarles
el color del arcoíris,
brillantes destellos
del paso de las luciérnagas.

Paqui Robles

LA HOJARASCA

Como monedas de oro depositadas
a los pies del árbol, esta hojarasca
es la riqueza que, de rama en rama,
de mano en mano, fue fraguándose
bajo la mirada de un dios benévolo.
Ahora, removidas por el viento,
emprenden su mudanza de destino
para que, como alfombra que acoge
nuestros pies, sigamos el camino.

Antonia López

HOJARASCA

Como un manto de ocres terciopelos,
rasurados pensamientos albergan la hojarasca
entre las lluvias que condenan tus ojos al desamor.

Hay después, y quizá algún comienzo que se confunde
en los tonos amarillentos de la bilis que, envenena el alma,
acunando despedidas mecidas entre adioses.

Me asomo a la desolación de una condena
donde la vida niega el querer del otoño donde
el fuego se olvida y sus llamas se convierten es ascuas.

Magdalena Salamanca

LA HOJARASCA

En la tormenta invernal
que solía asolar
mi universo,
busqué la luz plena
que comería el infinito.
Traspaso de fuerzas indelebles
que juegan con mis sentidos.

Poesía, autopista de mis errores,
de mis amores,
juego de la vida,
carta magna
invencible.
El eco de tu generosidad
alcanza universos
alza monumentos irrepetibles.

Sylvie Lachaume

LA HOJARASCA

En la espesura de tus labios
se extravió el risueño duendecillo
con su séquito de ratones y arañas.
Trepó tus lianas, calmó tus recuerdos

vistiéndose de oro rojo para ti.
En la oscura hojarasca de tus ojos
se miró por primera vez el cocodrilo
porque necesitaba conocer el fondo

de su charca, negro humedal, fango
palpitante en cuyo cutis la afilada
garra ha practicado una hermosa

señal en forma de cifra o de pupila.
En esa turba innombrable aguaitaba
el espíritu de la muerte con su veneno…

Mimético jabato, has desaparecido
en la casual quietud de las frondas,
pero tu respiración y tu calor excitan
el lascivo olfato de las bellas serpientes.

Kepa Ríos Alday

LA HOJARASCA

Qué sola la soledad se ha quedado
ovillada en un rincón, arrinconada.

La hojarasca saluda
cuando pasa a su costado;
la soledad sonríe
y no dice palabra.

Mi cuerpo se desmorona
más no mi alma.

Cruz González Cardeñosa

LA HOJARASCA

Soy la resistencia.
Soy más de sombras que del fulgor,
de piafar entre las auras del cementerio.
De levitar,
más que de pisar terreno firme,
de orlar las cruces,
pero del caos que me persigue
con su mortífera luz.
En el crepúsculo encienden
corazones de pétreas heridas,
respiración de nubes azabache
que buscan huecos
entre las almas baldías que aún no conocen
el perfume a formol del inframundo.
Ánimas, frutos encaramados
en el raciocinio de las ramas,
un hálito en la campiña del mundo,
una hojarasca prístina que se contagia,
consume y envenena la áurea vida.

Paty Liñán


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

Inscripciones: carmensalamancagallego@gmail.com – 609 515 338
https://www.facebook.com/talleresdeescrituracarmensalamancagallego

Visita nuestra web:
http://www.escribeycrea.com

Visita nuestro canal en Youtube
https://www.youtube.com/channel/UCQtPVp9VFU2hYjtG8xtIJfQ?view_as=subscriber

Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s