EL SOL

EL SOL

  • Quién sabe si algún día conquistarán el sol.
  • Imposible, intervino su amigo.
  • ¿A qué llamas sol?
  • Pensaba que te referías a la estrella con luz propia sobre la que gira el planeta tierra.
  • Un poco, sí, la verdad. Pero yo ya sé que llegar hasta el sol, literalmente, no se puede. Entonces, supongo que algún otro sentido tendría la pregunta.
    La música celestial incluye la nota sol, sol podría, también, ser aquella mirada en la que te sumerges o, simplemente, la templanza de tus manos cuando con el pincel acaricias el lienzo. Sol, puede ser un nombre propio, ya sabes.
    Además, podría decirte que con solo nombrar la palabra sol puedes sentir cómo el latido de tu corazón caldea tu cuerpo en una fría noche de verano. Sol puede estar en todos y en nadie, su conquista puede ser tan fugaz y tan constante como su brillo.
  • Entiendo, contestó el amigo.

Paqui Robles

EL SOL

¿A quién se le ocurrió encerrar un sol dormido bajo la tierra?
Imagínate que fueras tú el que estuviera rodeado por toneladas de piedra y el corazón te latiera con la fuerza de un millón de caballos galopando una llanura infinita.
¿Quizá sería demasiada crueldad?
Un día, como un tigre en una jaula de sangre, se despertó y derramó su sed dejando una huella de nada y de tristeza.

Hernán Kozak.

EL SOL

Si usted tiene un plan vitalicio, disfrute de él. Las cosas se están poniendo feas, y el trabajo es escaso. Llevo años tratando de incorporarme al mundo laboral, y no sale nada de lo mío. Mucha churrería de ciudad, bar de carretera, restaurante de poca monta, pero de higienista mental nada.
Será higienista dental, le corrige el entrevistador.
Ay sí, disculpe. En qué estaría yo pensando…

Pino Lorenzo

EL SOL

No se esconde el sol. Me mira, me cuida y cuando lo vigilo, desaparece. Es un astro, uno más, el primero que conocí. Vinieron otros, miles de otros, pero él se queda en el regazo de mi infancia.
Llamarlo no sirve, siempre está aquí, fiel. Es la única presencia que me acompañará hasta el final.
El suyo, es su suerte.

Sylvie Lachaume

EL SOL
Enciende un fósforo tras la ventana. Iba a prender un cigarrillo, como una mecha que inicia el día, un consumir del aire en un vuelo de cigarras. Un palomo en el alféizar de la ventana le sorprendió tras el visillo. Hipnotizado con la llama, perseguía con sus ojos-botón la órbita de aquel sol. Jugó con los movimientos ¡era un astro! En su delirio solar, un calor súbito alimentó sus explosiones de júbilo. El palomo se movió, aleteaba, se precipitó al vacío. Y allí quedó el pobre infeliz rodeado de llamas, mientras un camión de bomberos se abría paso bajo la mañana que irrumpía en el barrio, en la ciudad y en todo el hemisferio de ese lado de la Tierra.

Laura López

EL SOL

Voy caminando hacia ningún lugar. Caminando veo la variedad de cuerpos y rostros que me muestra el paisaje. El sol hace estragos sobre mis ojos. Decido buscar alguna sombra protectora y no encuentro sino migajas de oscuridad semidesnuda.
Sonrío al ver pasar un niño jugando a ser mayor. Yo ya crecí. Ahora ¿qué? El trabajo, los libros, algún alma hermana o compañera, alguna ilusión, proyectos. Sentir que los proyectos seguirán adelante cuando no esté, me hace bien.
Un hombre, sentado en una tabla que cuelga de la pared me distrae por un momento y tropiezo. Me río y sigo adelante. Pegados a una pared, una fila de cartones haciendo de habitaciones y hombres y mujeres de mediana edad, durmiendo o conversando en un banco cercano. Les pasa que tienen mucho tiempo libre y ningún sitio a donde ir. Cada tanto viene la policía para detener el tráfico y un camión que limpia la zona y supongo que a ellos también. Los asean y los mandan otra vez a la calle, un poco más limpios, más presentables a la sociedad.
Al llegar a mi destino me doy cuenta de que el sol, poco a poco a ido apagándose hasta desaparecer.

Cruz González Cardeñosa

EL SOL

Nosotros somos religiosos por el día, creemos en Dios solamente de día. Por las noches no, por las noches escribimos y nos damos cuenta de que algún día del futuro no existiremos y nadie recordará ni siquiera nuestro nombre. Por las noches no creemos ni en la escritura, por eso escribimos. Los escritores de las regiones septentrionales escriben solamente en los meses de noche.

Por eso me fui de Suecia y vine a España. Antes estuve en Dinamarca. Son países donde hay trabajo y dinero… Pero no hay sol y no podía escribir durante todo el día. La única forma de soportar la ausencia de sol es escribiendo.

Cuando llegué a España sentí que había nacido aquí. Los españoles son creyentes durante el día y pecadores durante la noche. Yo siempre fui así, como los españoles, a pesar de haber nacido en Escandinavia.

Recuerdo a los siete años haber descubierto las cartas de mi madre con un italiano que la escribía versos. Si las tenía tan escondidas es que eran muy importantes para ella. Le pregunté y se hizo la despistada, como si no supiese qué eran o no fuesen nada. Después no volví a encontrar esas cartas por mucho que registré toda la casa.

En realidad, vinimos a España porque mi mujer es española. La conocí en Estocolmo. Pero yo también podría haber vivido en Italia, en Marruecos, en Grecia… En cualquier país con Sol. Tengo un alma buscadora del sol. Por el día soy bueno, me porto bien, y por la noche escribo.

Kepa Ríos Alday

EL SOL

Se estremecían los días en un punto de confluencia que nadie conocía, había habido múltiples intentos de captura, pero los ejecutores fracasaron una vez tras otra.
No era culpa suya pero cuando se trataba de buscar la fisura exacta donde la gravitación se mezclaba con la clara línea que se desprende el décimo rayo de sol en el mes de septiembre, los que contaban tal acontecimiento, al parecer, habitaban cierta confusión.
Era algo inaudito, cómo el absurdo se había convertido en un ritual para los ciudadanos, no es que no se pueda, es que no se quiere, cualquiera es capaz de capturar ese rayo.

Magdalena Salamanca

EL SOL

CARA CALVA: Disculpe ¿El sol…?
BIGOTE CEÑIDO: Allá arriba.
CARA CALVA: Me refería al periódico.
BIGOTE CEÑIDO: Allá arriba también, en el primero segunda.
CARA CALVA: Gracias.
BIGOTE CEÑIDO: A usted.
CARA CALVA: Buena tarde.
BIGOTE CEÑIDO.: Buena tarde amigo.
CARA CALVA: Adiós
BIGOTE CEÑIDO: Hasta la próxima.
CARA CALVA: ¿No será usted…?
BIGOTE CEÑIDO: ¿El sol…?
CARA CALVA: Allá arriba
BIGOTE CEÑIDO: Me refería al periódico.
CARA CALVA: Allá arriba, en el primero segunda.
BIGOTE CEÑIDO: Gracias.
CARA CALVA: A usted.
BIGOTE CEÑIDO: Buena tarde.
CARA CALVA: Buena.
BIGOTE CEÑIDO: Adiós.
CARA CALVA: Hasta la próxima.
BIGOTE CEÑIDO: Recuerdos a Laurita
CARA CALVA: De su parte.
BIGOTE CEÑIDO: Dame mi pasta.
CARA CALVA: No la tengo.
BIGOTE CEÑIDO: Pues la pintas.
CARA CALVA: Aquí tienes.
BIGOTE CEÑIDO: ¿3000 pavos?
CARA CALVA: ¿No estás de acuerdo?
BIGOTE CEÑIDO: Vale más.
CARA CALVA: La concha de tu madre.
BIGOTE CEÑIDO: La de la tuya
CARA CALVA: No, la de la tuya siempre.
BIGOTE CEÑIDO: No, la de la tuya para toda la eternidad.
CARA CALVA: La tuya. zurulla
BIGOTE CEÑIDO: La tuya capulla.
UNA POLIZONA QUE PASABA: Así no pueden estar todo el día.
CARA CALVA: Tiene razón.
BIGOTE CEÑIDO: Sí que la tiene.
POLIZONA: Gracias, pero me tengo que ir, me persiguen los gendarmes.
CARA CALVA: Hasta luego entonces.
BIGOTE CEÑIDO: Que le vaya bien amiga, suerte.
CARA CALVA: ¿Qué hacemos entonces?
BIGOTE CEÑIDO Lancemos una moneda al aire.
CARA CALVA: Me parece justo
BIGOTE CEÑIDO: ¿Cara o bigote?
CARA CALVA: Bigote.
BIGOTE CEÑIDO: Ha salido cara.
CARA CALVA: 3500 pavos justos..
BIGOTE CEÑIDO: Deuda saldada.
CARA CALVA: Definitivamente.
BIGOTE CEÑIDO: Como cuando sale el sol.
CARA CALVA: Hazañas de la anfibología.

Manuel Ortega

EL SOL.

Él esperaba una palabra, aquel abrupto sonido que le devolvería a la superficie, ese sonido de cabeza raída que arrastraba las historias despojada de tiempo, que se aferraba también a lo que huye y vuelve como una flor. El germen de los árboles futuros.
En el instante del acantilado susurraba una melodía y hacía un viaje redondo, el sol suyo, sus fiebres de cuerpo a cuerpo, un río alejándose de los sueños más custodiados.
Convenía tomar la pregunta en su centro, averiguar sus nombres, desfilar por las ilesas catacumbas y desnudarse del calor que todo lo enciende.

Pero mi vanidad de vida ciega los intentos. No soy un rumor de luz, soy la luz para la semilla, para la cosa exacta, para la presencia de la sombra. Gravito en caminos eternos y me asombro del céntrico oro que hospeda a mis hijos y da aliento a las comunidades de moléculas que, más allá del ardor brinda la multiplicidad de su extensión.
Soy esa sed permanente, no padezco. Mujer y hombre de finas manos, deletreo el escenario donde la música de los bosques, el misterio de la dimensión inaudita se estrella en esa estrella enamorada de la vida.

Cuerpo aglutinado, caminas y todavía puedes soñar, alcanzas palabras inmortales, indelebles, cadenas de palabras, cadenas de bocas de cualquier siglo. Constelaciones de historias para liberarse del amor venidero.

Clémence Loonis


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

Inscripciones: carmensalamancagallego@gmail.com – 609 515 338
https://www.facebook.com/talleresdeescrituracarmensalamancagallego

Visita nuestra web:
http://www.escribeycrea.com

Visita nuestro canal en Youtube
https://www.youtube.com/channel/UCQtPVp9VFU2hYjtG8xtIJfQ?view_as=subscriber

Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s