POEMAS DEL VERANO

DIFÍCIL FINAL

Atormentado,

va camino a la agonía del silencio
donde los árboles no crecen,
donde no hay nadie allí,
en ese lugar sórdido y sin espejos,
habitando la nada sin otros,
combatiendo con su propio yo desamparado.

¿Cuántas veces se ha escuchado que el amor
solo tiene sentido cuando dos almas aparecen?

Al borde del pasado, sentado contemplando el infinito,
ve cómo caen todas las piezas del tablero, una a una
y no es capaz de reaccionar,
no puede recordar sus mejores pasos, no está ni aquí ni allá.

Difícil final entre sus propias cadenas,
alma sin duende que no sabe respirar,
te busco de alguna manera y no te puedo encontrar.

Leandro Briscioli

POEMA

¿Cómo hacía para apartar de mi la vida
y convertirme en versos ajenos?

¿Cómo era que los dedos se transformaban
en pistolas hechas de nubes
y llovía a lo largo de todo el cuento
desde su final?

¿Cómo se doblaban las palabras,
se preguntaban por sí mismas
o se tropezaban papel abajo?

Hernán Kozak

EN EL HOSPITAL

Esperando a ser llamado, las piedras acechan.
Al parecer tengo dos, una en cada riñón, son puñales de arena.

Nadie puede evitar que pasen los minutos
y ahí siguen las piedras: silenciosas, amenazantes,
burlándose de mí.

¡Oiga, usted, el señor de marrón, el que anda escribiendo,
pase al box número dos y quítese la camiseta!

La enfermera lo deja claro desde el principio:
tumbado sobre la camilla, con los brazos estirados,
Los dos bien junticos ¡por encima de la cabeza!

Hecho el escáner, paso contrito hacia la consulta.
Creo que, de seguir así, todo se irá a la mierda.

¡Vamos deprisa, los cálculos regresan!
¡Las piedras, las piedras! ¡Las malditas piedras!

Piedras que no se sabe si son de hachís,
o de hojas de hierba.

«Pronto estará usted como nuevo amigo, no tema»
me dice bravo el doctor, al otro lado de la mesa.

No sé qué pasará cuando me hagan las litotricias,
pero las dos serán en septiembre, a la hora de la siesta.

Y aunque el cólico nefrítico resulte inevitable,
y el dolor del oxalato me retuerza

esperó que no haya infección y que, tras las noches de horror,
vuelva a pisar la carretera.

Manuel Ortega

ABRIRSE A LA NADA Y DESPUÉS, ESCUCHAR

Amenazado por la lluvia
en esta atroz fuga,
el fuego escandinavo
atraviesa la hermandad
para dar significado
al espíritu lejano que suspiró.
Vacío de tus manos
abrimos camino
hacia la tormenta.
Canta,
voz aguda de sufrimiento
y torpeza.
Los sollozos del vacío
son tan grises
que en la noche
se perderán.
Se difuminan los pantanos.
A los lejos el mimetismo
hermético y transeúnte.
Cuidado.
El abrigo del mayordomo
en la aspereza griega del plagio está.
Insoportable virtud,
egodistónica hambrienta
que busca su hogaza de pan
entre caracoles vacíos.
Abrirse a la nada y después,
escuchar.

Paqui Robles

TENGO Y TIENES

Tengo los huesos sedientos de fuego
cuando el fósforo interior, fatua
substancia que me orienta
hacia el húmedo subsuelo,
quiere deshacerse de mí.

Tengo los huesos llamados
a irradiar mi semilla en nocturnos
remolinos de lechuzas. Ellos
fulgirán sobre mis exequias
su alma inorgánica.

Tienes mi cuerpo prometido,
diosa de la verdad profunda,
sólo te pido en adelanto una dosis
de la eterna negrura, de aquel silencio
que necesitan mis ojos para florar.

Tienes mi lengua para serpentear,
frío mineral sobre las pieles
de los díscolos hijos de mujer.
Mi lengua morada se agita lúbrica ya
sólo te pido una sola, única dosis
de valor.

Kepa Ríos Alday

CUÉNTAME

Cuéntame la historia de este fantasma
que puebla las autopistas del sol.

Cuéntame por qué las ninfas no tienen alas,
por qué el ruido de sus pasos
alberga dulces cantos de misterio.

Cuéntame,
no tergiverses en descubrir el hilo conductor,
no me importa de dónde vengo;
es el aire que necesitamos cada día
el misterio que me lleva
más allá de mis propios sueños.

Sylvie Lachaume


ME ABANDONO

Bajo la pantalla de un cielo fundido a negro, sin estrellas,
arrojo a las bajas esferas viejas palabras que salieron
a mi encuentro por una senda que sufre de esclerosis.
Ante una huida imposible, me alejo de mí y me abandono.
Miro al exterior para que de mis ojos se desprendan
imágenes nuevas, mientras una nube de palabras a punto
de ceniza se cierne sobre mis manos para emborronar
una página más.

Antonia López

EL FARO

Imponente ante el océano,
cual gigante arrecife
vagabundas olas vienen a buscar tu regazo.
Atalaya de arboladuras y velas
es tu prismático cuerpo la seducción
que decanta baladas de sirenas brigantinas.
¡Cuántos marinos han implorado tu tea!
En más de dos mil años de historia
legiones de bergantines cruzaron tu mirada,
en tu vientre infinidad de tobillos
siguen cargando el andar y desandar
de tus doscientos setenta y seis peldaños.
Bajo tus pies, mitos romanos y celtas
surcan laberintos y concordias,
algunos trotamundos siguen buscando
la magia de la Wicca.

Sobre los acantilados que le escoltan,
acostada a sus faldas,
este prodigio me ofreció un gran día de verano.

Ana Velasco

MI VOZ RESTALLA CONTRA LA MAÑANA

Hoy contemplé la cara invisible de la luna
cráteres vacíos eran bocas asombradas.
besaban mis heridas siderales
e imploraban a la sumisa bestia inclinarse
al sepulcro de las palabras.

Y tú, con tantos glaciares en el cuerpo, Tierra,
barriga ecuánime que oficias ante la noche
hinchada de jugos gástricos y poderes supraeconómicos
presides en la acidez de suburbios tristes,
mientras vagabundos del espacio buscan el prestigio del sol.

¿Dónde están?
Yo los vi conquistar constelaciones y elevarse poblando misterios
con mi beso de apicultor y mi vestido de colmena.
Retrocedo y mis manos son terrones y hay lluvia.
Despierto de un sueño voraz y mi voz restalla contra la mañana.

Laura López

POEMA I

Anidada en el hueco perpetuo de un orificio efímero
se desvanece la calma entre el leve murmullo de la ciudad,
algunos se ciegan para no sentir el amor palpitando
mientras otros enmudecen sus silencios y permanecen autistas.
Se vislumbra en el horizonte una franja de libertad
pero su inalcanzable línea quiebra la esperanza:
las piernas bailan sin ritmo cuando el avance es nulo.
Desnúdate, las posibles salidas son túneles angostos,
canales que eclosionan los miedos más ancestrales,
memoria de aquellos partos abandonados entre la maleza.

Magdalena Salamanca

HOMENAJE A FEDERICO GARCÍA LORCA

Ay capitán de palomas
más cerca que el cielo,
desde las ramas del banquete,
luna, luna de perla,
estallan caballitos de metal.
100 años en la mejilla de tus versos
como el tiempo con el mar,
puntas sorbiendo los rincones de la historia.

Ay capitán de palomas.
Nací en tu rostro de futuro en la esquina de todos,
alfiler de boda,
siempre viva en la aurora de las escalas.
Con el pecho desmesurado, anda jaleo, jaleo,
más cerca de la sangre,
existes como riberas de oxígeno.
Y mi amor es el desfiladero que saluda formas de traje,
viaje devorado porque no caben pieles de retorno.

Ay de ti, capitán de palomas.
Son soles del revés, aires de muerte en tu herbolario metafísico
y comprendemos que tus venas son vidrios de nieve
que se apresuran por verter diminutos rostros
bocas de paisaje que vuelven entre las lagunas del ojo.

Mi capitán, oh, capitán de los altos versos
que seguirán deslumbrando el futuro de los hombres venideros.

Clémence Loonis


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

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