FINGIR QUE EXISTES

FINGIR QUE EXISTES

¡Oh,
Libertad,
fingir que existes
para que el amanecer
me seduzca
con su siempre belleza humana!

¡Oh,
Libertad,
creer que tu nombre me llamaba,
para buscar los mejores caminos,
para encontrarte!
¡Oh,
Libertad,
alcanzar lo humano
que dejan tus huellas!


Sylvie Lachaume


FIRGIR QUE EXISTEN

Para descomponer el encuentro
hicieron falta sacrificados desplantes,
acaudalados rituales de vanagloria
y, quizá, algún que otro surco sobre la palabra.

Se fueron los absurdos que disfrazaban los días
con sus consagrados rituales de maldad,
se fueron sus ceremoniales holocausticos
que obstruían los sumideros de las cloacas.

Podría fingir que existen y que su ausente presencia
conquista los momentos más neuróticos del día,
pero la certeza de cada amanecer abre mis ojos
para anunciar que sin ellos el cielo respira mejor.

Su partida ha disuelto los ideales más absurdos
y seguro que el tiempo se disfrutará más.
Creo tener criterio cuando dibujo sobre la almohada
un suspiro de libertad que desmiembra sus gestos.

Magdalena Salamanca

FINGIR QUE EXISTES

Hay una frontera de cajas de cartón,
agonizando en el barro,
por el violento aleteo de una mariposa moribunda.
O si lo prefieres y vuelves a leer este comienzo, quizá diga:
hay una frontera de cajas de cartón,
rotas sobre el sonido de unas llaves
que no abren ninguna puerta.
Si a la muerte le das día y hora,
si juegas a ser Dios,
no te pediré permiso nunca más
para escribir sobre ti.

Hernán Kozak

FINGIR QUE EXISTES

Para fingir que existes tú existes
para fingir que estás como si nada,
impávido, con esa piel que vistes
y ese gesto de alma enmascarada

en un baile de almas pervertidas.
Existes ya como una imagen plana
de colores robados a la vida
no con las manos, no, con la mirada

que se forma en la perversa retina.
Existes en tus sueños solamente
como un reflejo fugaz en la corriente

de los peces henchidos de mercurio.
Tú estás sano e indemne así sin muerte
en vivir desabrido de hijo espurio.

Kepa Ríos Alday

FINGIR QUE EXISTES

Fingí un estupor de rinoceronte
el mascullar de las pompas fúnebres
las brazadas exhaustas en el lago
y el estertor de la agonía.
Ahora no me importa que existas,
incluso puedo llegar a incendiar un aeroplano
y señalarte las alas de las alondras casi al instante.
Eres como una parada cardíaca
la detención de la súplica
osada osamenta
piojo prolijo
tierno eterno.
Niego tu son y todo porque existes.

Laura López

FINGIR QUE EXISTES

Aquella mañana no pude salir a pasear.
La tormenta cubría todo de agua.
Desde la ventana miraba la lluvia sobre el asfalto;
entonces esperaba
que un coche pasara a gran velocidad, y
me asomaba.

Aquel ritual no era nuevo para mí.
Lo practicaba
cuando fingía que me ibas a besar,
que vería tu cuerpo,
entre mis sábanas.

Pino Lorenzo

FINGIR QUE EXISTES

Inesperadamente, en el suceder del día
adivino tu incorpórea estela
entretejida con otros rostros de vericuetos inciertos.
Me sobrevienen desfiles de máscaras grises y ocres,
delgadas figuras geométricas de lánguido parecer
que se contornean sin gracia sobre el asfalto.

Un sutil estremecimiento agrieta mi alma
ante la fugaz y gélida estampa de un sepulcro vacío,
morada perenne que inaugura tu espacio
de flores marchitas desvaneciéndose de árboles muertos.
Entretanto, me excuso, en las galaxias perdidas,
fingiendo que existes entre los dioses del abismo.

Tu presencia desgarra un cortejo en ciernes,
anegas de fetidez la escena, tajas impunemente
los hilos de los títeres sostenidos por frases efímeras.
Es entonces, en ese preciso acto, donde ruge un poeta
clamando versos eternos
que espantan tu codicioso aliento.

María González

FINGIR QUE EXISTES

Fingir que existes
fue la torpeza más acertada
de mi vida.
Incertidumbre
del milenario hombre hambriento
de amor y sabiduría.
Caminando hacia la nada,
hacia lo imposible,
hacia la única verdad.
Fingir que existes en la melodía
de la armónica,
caricia
que abraza por vez primera.
Guitarra sin límites,
cuerdas indomables
obedeciendo la vibración
de tus yemas,
de tu calor.
Esto todo el deseo,
Esto, todo el amor.

Paqui Robles

FINGIR QUE EXISTES

Sobre las rojas líneas del porvenir
se está escribiendo tu desgracia.
En el lienzo callado,
en su simétrica metralla,
en el torno laboral
que retuerce tu pie
exprimiendo la sombra
que aún le queda,
tu moneda última,
tu violenta cuchara.
Tanta hambre te alimenta,
tanta desazón y aún no naces.
Tienes el corazón latiendo
de parte a parte, como un reloj
que da la hora a destiempo.
Si fueras hombre no habría
ni una palabra para darte.
Si fueras mujer o niño
o aliento en la negra noche que arde,
tendrías mil rostros surcados
por la rabia y la miseria.
Voy a fingir que existes,
que tu suerte es inevitable.
Voy a creer que respiras
en mi pulmón el mismo aire.
De tu sangre a mi sangre
la vena fraterna no esquiva su tarea.
Dame la mano hasta la médula.
Escribamos juntos otro poema.

Ruy Henríquez

FINGIR QUE EXISTES

Finges que existes en el homicidio de las apariciones.
Tampoco veo tu medalla saliendo de madre
acorralada en el templo de la sospecha.
Callas el diente,
callas la navaja,
callas el vuelo devorado.
La condensación de vapor se colma en llanuras de amor vacías
y vuelve el cauce al agua de mármol,
el aire a tu cabeza sin rostro.

A pesar de esa loca lámpara balanceándose sobre el mar,
atiendes a los recuerdos como invitados de ayer
y en la isla de tu olvido aparece cada hora precisa
colmada, momificada, con aplausos grabados.

La tinta es indeleble y la letra denuncia tu sed de fuego,
tus tacones de paisaje en el precario espectáculo.
Tratas en vano de robar a la realidad un hambre intacta.

Clémence Loonis


FINGIR QUE EXISTES

Esta es mi habitación
centrada entre un laberinto
de espejos sin retorno
y el espacio exterior ambicionado.

La habito desde siempre
aún sin darme cuenta.

Es un rincón oscuro
con una lucecita que,
como faro,
alumbra pedazos de mi alma.

Simulo un algoritmo
en la pizarra
y luego canto
canciones olvidadas.

No es la guerra
ni es preciso escapar
del enemigo,
se trata de otra cosa.

Una sombra lejana,
una visera,
la tierra estremecida
en sus temblores
y ese lazo que abraza
cuando me hablan.

Cruz González Cardeñosa


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

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