LA VERDAD DE TUS PALABRAS

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Si el silencio canta el aroma invernal de mi corazón,
la razón puede olvidar el contrasentido de la nube
que clava en su mirada el horizonte
perforado inútilmente, postración melancólica.

La verdad de tus palabras invade mi ansia de futuro,
cristal mortal frente al Universo que se derrumba
cuando el espejo se reconoce en mi mirada.
Quedaron atónitos frente al infierno
que no para de escapar
al castigo.

Fueron siglos de luminosa existencia
entre letras y sueños,
perfumes sincronizados
con la muerte.

El espanto deduce sin alivio
el girar de tus sueños,
excavación entre las cejas del Universo.
Voy hacia la longitud de tu ciencia,
el desorden habita desde siempre
los místicos pensamientos
acerca del futuro.

Sylvie Lachaume

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Hay un árbol frente a la ventana,
al que llego cuando el sueño
derrama piedras de fuego en mi espalda.
Tiene las ramas llenas de versos
y se alimenta de las lágrimas
que los rayos de sol
rescatan del alma de los miserables.
Todo eso dura cinco segundos,
te puede parecer poco,
si aún piensas
que tu sonrisa es capaz
de convocar a los cuervos blancos,
o que tu delicada manera de engañarme,
tiene algo que ver
con el sonido del silencio
cuando se clava en este teatro cortado por el viento.
Para ellos nunca fui un enemigo,
para nosotros tampoco un lugar al que volver.
Así que habla,
vístete con los colores desdibujados y repetidos,
y déjame una página en blanco,
que allí
nadie ira a buscarme.

Hernán Kozak

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

La verdad de tus palabras
se congrega en tu mirada,
paraíso abierto al mundo.
La partícula más noble viajando
por ríos y mares
para evaporarse entre los poros
de tu piel.
Suaves rosa entre entre rosas
despliegan el perfume
del canto.

Paqui Robles

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Se estrellan en la noche que llueve
haciendo temblar la conciencia
de mi coche desorientado
en la soledad nocturna de las calles.
Tus palabras empañan el cristal
y no sé dónde está mi casa
no puedo distinguir absurdas
señales que me hacen los hombres
en su pugna por nacer.
Estabas aquí hablando antes
del alzamiento de los edificios
verticales contra
Antes de que la madreselva
tuviese que huir de sus vástagos,
jauría de serpientes enamoradas
o pezuña de bestia hostigada
por una sed insaciable.

Tu voz remanece cada vez
que un muerto alza su mano
queriendo existir en este oquedal
de inmóviles abismos. Habla
en mi nombre tu corazón ebrio
de la más descarnada ignorancia.
Tu coágulo de verdad sangrante
manó de este desajuste de precios.
Esas pequeñas grietas destilaron
una verdad contaminante de aguas,
una verdad maniatada y oscilante
como todas las ondas linfáticas.
Mortales ondas divinas del amor
cuajadas de espasmos hilarantes.

Kepa Ríos Alday

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Me he perdido en el terciopelo del valle.
Es un paisaje oscuro la vertiente de esta marea
que sube por el riego de tus arterias.
Capitán de músculos y nervios,
la tembladera de tu voz permanece
en la médula del roble.
Firme el proletario me gusta sentir la columna
de los riegos de un campo fugaz.
Andar, me gusta andar en eso de ti,
en un camino posible, con tu piel eléctrica,
con el apeadero de las bestias
oblicuo como un rayo de luz en tus palabras.

Laura López

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

El dolor se masca en las puertas de la verdad,
y no nos interesa.
Fingimos abrirnos en canal,
chorrear la sangre por las grietas.
Pero cuando sube el telón
nadie sabe qué decir,
dónde mirar, y entonces,
al fondo de la habitación alguien dice:
la verdad, la verdad de tus palabras.

Pino Lorenzo

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Está en todos los idiomas
y en ninguno se deja encriptar.
La verdad de tus palabras,
como si fuésemos a asistir
a la representación
de una obra maravillosa,
tira de las cuerdas que suben el telón
para dejarse ver
en el centro de la escena.

Antonia López

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

No fue premeditado, simplemente pasó.
Ante mí un ancho horizonte despejando la órbita,
una cincelada primaveral se arrojaba a mi paso,
el pretérito se guarecía en el silencio.
De repente, la cometa del tiempo desataba certezas,
la verdad de tus palabras
se desplomaba en una helada noche,
y a pesar de los velos que la cubren
punzantes esquirlas desgranaban su sentido,
ofreciendo su peso a un frágil coral.
De los labios, a penas una leve mueca
sobresaltó el canto de los mirlos.

Ana Velasco

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Las palabras se engarzan al caracol que trepa
en las flores de papel pintado de una pared barroca,
fantasmas de frágiles dedos postran su estela
en los azulejos verde azules de la cocina,
donde el vapor de agua hirviendo oculta tu rostro
y la verdad de tus palabras, dagas punzantes
que quiebran mi coraza etérea.

Estampas cobrizas en una agotada chimenea,
son facciones fugadas en las grietas de la vida,
vociferan en las goteras perennes y esquinadas
de cavernas herrumbrosas e inquietantes.
El piano de cola adormilado y ausente,
fecunda la tierra con efímeras notas,
brotan frutos prohibidos sobre tu pecho encendido
y súbitamente un aroma a magnolia anuda mi garganta.

María González

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Había algo que tus ojos
callaban frente a mi mirada.
Cuando me besaste dudé.
Sin embargo, mientras me acariciabas,
deseé creer que era cierto que me amabas.
Sólo la verdad de tus palabras
me aseguró que lo que estaba ocurriendo
terminaba.

Cruz González Cardeñosa

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Entre los escoltas de la misericordia y la razón clandestina
se columpia el placentero odio que, crispado y maltrecho,
esconde la verdad de tus palabras en el filtro de algunos testimonios.

Ella recorre incrédula las bocas de aquellos recuerdos vestidos de locura,
encrespados por la naturaleza misma del amor.

¡Huye! La verdad, desnuda a la fría noche en primavera
enaltece los delirios y se pasea con sus mejores galas por algunas cabezas
que, con tesón, labran fantásticas historias que se hacen dogma o perdición.

Magdalena Salamanca

LA VERDAD DE TUS PALABRAS

Estaba en vela buscando en las letras,
esperando ver entre las sombras,
como quien descifra ocultas metáforas,
algo que pudiera atrapar con las manos,
con el ojo escrutador de la conciencia.
Atenazados los hombros, rígida la espalda.

Pero yo no entendía nada, no veía nada
en lo que se anunciaba de aquella manera.
Una voz surcada de silencios e interrupciones,
un canto cabalgando sobre una melodía extraña.
Había algo, sin embargo, que a mi soledad hablaba.
Un rumor que hacía eco de rumorosos pasos.
Un fantasma superponiéndose a ignotos fantasmas.

El tumulto de la voz golpeando las paredes de la garganta
parecía llegar desde remotísimas cavernas.
El hombre irguiéndose con esfuerzo desde su mísera existencia.

¡Qué inútil el desvelo! ¡Qué inútil la noche en blanco!
Inútil buscar en la hojarasca de las palabras impresas.
La raíz no esconde la sabia, ni atesora su néctar.
Resonando está tu verbo en la fatídica cabeza,
taladrando está tu hambre mis vísceras entrañas.
La verdad no se muestra al que busca,
sino al que activamente espera.

Estaba el moribundo tejiendo su mortaja,
el recio campesino fecundando la tierra con sus manos ciegas.
Estaba yo soñando en tus palabras y la verdad pasó
ante mis ojos como un pálido fantasma.
Estaba yo caminando con las manos atadas a la espalda
cuando encontré una puerta abierta.
A veces el alma está como dormida, yerta,
incapaz de escuchar, poesía, la verdad de tus palabras.
Puente o río tumultuoso,
metal dúctil que conduce sin ambición tus eléctricas descargas,
tu verdad es siempre la que encuentra mi alma.

Ruy Henríquez

LA VERDAD DE TUS PALABRAS
A Norma Menassa

Tornearlas como los cuerpos cuando simulan alegría.
Palabras de dinero, palabras de manos en el cielo,
palabras de grietas abundantes y me sirves
y busco el control remoto de tu virginidad.

Hechizos de orgasmos al viento, alguna mujer.
El cuento de Galileo tumbándose en las almohadas.
Hay camino para la sal del llanto, hay un barco
para tu tiempo que es día, un pájaro en el olvido.

Inmensa tierra de la verdad, donde caben cruzadas,
lejanos bramidos, tu divina luz y las lentejuelas de la danza.
Tus viajes sin viento son utensilios a distancia.
La invasión de tus ventanas ha liberado a la verdad.

Clémence Loonis


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Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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