AL REVÉS

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Al revés, dando vueltas estás tú
y estoy yo y él de frente,
la cabeza baja, el chino alto,
y no hay suelo donde caer para las piedras.
Y se ríen las ventanas de miradas abiertas,
ríe el espíritu de las clarividentes.
Entre adoquines, ¿quién salta un perfume?
La leche es estrella convencional
turbada a los 35, 36 y los 53,
demasiado cruel, alerta al tiempo su buen hacer.
Me he visto blanco. Impoluto tren del gran órgano.

Al revés como en una caja
sabiendo que los rostros son monumentos
que al descubierto se incendian de probióticos
y calman a la que quiere mentir por mentir
y está la voz que dice: ¿Dónde estamos?

Mi hijo se ha fugado en un gran pie de hierro
con afilados compañeros de la muerte.
Perdida está la lanza de fósforos.
A la mano del padre se le tiende la fuerza del rechinar de dientes,
de las burbujas de los escándalos, del aire sin edad, del silencio enjaulado
porque sus palomas se meten dentro, horriblemente dentro,
y cavan pequeños relámpagos, hojas de interminables lamentos.

He visto que tengo sentido del tuyo, escucho campanas
como poesías, escucho cómo afeitas al día en el manantial.

Clémence Loonis

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Al revés,
calcinado de tanto pasar frío
sobre tempestades de lava
aplastada por el musgo,
el recinto de insectos.
Amalgama enrevesada
de aventuras atónitas
que aplaudieron la ventaja
del camino sin nombre.
Nombraron hambrientos, voraces,
eternidades fulgurosas.
Vivieron en la absoluta manzana
del prolífico edén.
Al revés,
aplaudieron el paso,
los pies contra el suelo
mientras aplastaban el polvo levantado.
Silencio ensordecedor
Cantando la ilusión del oxígeno
en la mañana del mañana,
allí donde adolece
lo que nunca acontece,
Allí,
donde el contacto
es la imposibilidad.

Paqui Robles

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Si el alcatraz arrulla cual la paloma,
surge el escándalo.
Y el peligro es más grande si hay en las selvas
un tigre blanco.
German Pardo García.

Te hablo desde una zona a la intemperie,
con el sombrero a media hasta y las hojas rizando el aire.
Hay un espacio común que suspira y que abre su pecho
como el cántico de un hombre agradecido.
Allí participan escritores y poetas.
El corazón y sus saltos de liebre,
la piel del tambor que vibra, insaciable frente a la vida,
capturan los gritos, la herencia de los gozos.
Están los que aman la codicia,
y el rescoldo amarillo de sus ojos.
No se habla, pero se escribe.
Pesadamente sordos, perforan el tiempo.
Nada ha cambiado.
Es triste la carne humillada en las tumbas,
el brutal sometimiento.
Hombres-fiera sepultados en la pobreza y el escarnio.
La pluma sigue escribiendo,
nadie comprende cómo ella ha entendido.
Tórnate voz, sensorial turbina.
Hay cosas en la vida que se silencian.
Al revés, a la flor de los labios, el mito continúa.

Laura López

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Si en lugar de alzar la cabeza
para que la lluvia penetre
por los poros de mi piel,
la inclino hacia el suelo,
veo en los charcos tus profundos
ojos llorosos y después, con el peso
del barro en los zapatos, camino
como si el agua me llegara al cuello.
Si en vez de arrastrar la mirada,
inclino hacia arriba la cabeza,
veo el balanceo de las cabelleras
mojadas de los árboles, meciendo
el sueño tranquilo de los pájaros
que no pueden volar a tu alrededor.

Antonia López

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Parece mentira que el tiempo quiera condenar la mañana,
desperdigar las migajas de pan
que con tanto cuidado colocaron.
Ansío ver el fruto de mis manos,
vertiendo la sangre
que, a cuentagotas,
va sembrando los campos,
y las migajas de pan, ahora rojas,
es un éxtasis de jugo
que me hace no mirar
las migajas de pan que colocaron,
y que el tiempo, el viento, el día,
se llevaron.
No me asusto del trabajo,
lo ando
buscando.

Pino Lorenzo

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Si desconectas el cargador de tu alma
y viertes alguna sonrisa al desagüe
descubres que las ratas son agradecidas,
seres altamente preparados para la vida.

Resistentes a los descubrimientos,
vírgenes a la maldad, son supervivientes,
compañeras de cualquier condena o ambición,
representadas con humana virtud en ti, en mí.

Pensamos al revés, lo sano no es huir,
la enfermedad es la dominación del ser
la furia no se desencadena, se crea
por eso, amo lo que, sin conocer, vendrá.

Magdalena Salamanca

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Del otro lado del espejo,
vibración.

Despegué sigilosamente
del universo radiante de mis amores
y perdí el control de los instantes triviales,
de la monotonía de sus argucias.
Pretendía abarcar mi vida
como de una mirada visito mi cartera.
Los enanos de mi barrio suspendieron el contrato
que nos ilusionaba más que lo prometido.

Sylvie Lachaume

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No quería este sueño,
cuando se da cobijo a la bestia
ésta crece y un día sale embravecida
a buscar su carne,
la presa es siempre el más vulnerable.

¿Dónde está la piedra para no
tropezar una vez más?
¿No veis acaso el polvo que arroja el camino?
Son caballos desbocados,
vienen a aplicar su insolencia
la humanidad no cabe en sus espuelas,
los otros son bárbaros
a los que hay arrojar a sus pateras.

Las nubes se visten de antracita
braman las palabras,
las vocales se estremecen,
una a una, son desprendidas
de la carta magna,
la ausente se revuelve en un grito,
busca pronunciar la palabra a desterrar
pero solo le sale del revés: oído, oído. oído….

Ana Velasco

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Tendría que escribir una carta,
un mensaje urgente,
envuelto entre silencios.
Una voz alentadora para el hombre
que entre sombras cruza la calle.
Pero la calle está desierta
y el ruido es sordo y ciego.
Es como si algo muy grande hubiera muerto
y estuviera el mundo de duelo.

Uno cree y, sin embargo,
qué corta la distancia y qué lejano
el prójimo callado.
Parece amamantado por la misma sangre.
Tan mío tu porvenir que diría
estamos condenados a conjugar el mismo verbo.
Pero si digo sangro, sueño, sufro,
él dice que el cielo está nublado de palomas
o que está a punto de regresar a su futuro.
No sé nada de ti y, sin embargo,
qué próximos tus labios
y la mirada también qué lejos.

Qué distante estás de tu hermano,
qué cerca de hallarte huérfano.
En vano averiguas las palabras
buscando su presencia.
La frente de tu amigo
tiene vecindad con el abismo
y su sola presencia,
dibuja en tu rostro el perfil
de uno que va camino al cementerio.
¡Pero qué lejos está su sombra
de la tinta de tus huesos!

Pensabas sí, pensabas.
Pero es justo al revés, justo lo contrario.

Él estaba allí y tú en otra parte.
Porque si viene uno y dice “entonces”,
tú dirás “el corazón me duele donde no late”.
Si otro te saluda con un golpe de talones
como se saluda al viento Norte,
tú correspondes con la desilusión de un
“hasta que mis labios se rompan al besarte”.

El tiempo se aferra con todas sus sílabas a la memoria.
Más vale entonces olvidarlo todo y comenzar de nuevo.

Ruy Henríquez

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Al revés te he mirado
con una máscara impasible
a punto de verter algo de incomprensión.
Me quiero poner en tu lugar
pero no podría soportarlo ni un minuto.
Empieza a danzar por favor
tenemos que cerrar los ojos o hacer
como los leones de la Cibeles,
que no pueden mirarse por miedo
a recordar el dulce amor rescindido.
Duró una milésima nuestro amor
como un accidente de tráfico al revés
nosotros íbamos a morir y el accidente
fue seguir vivos.

Kepa Ríos Alday


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Carmen Salamanca Gallego
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