DILEMA

DILEMA

Dos lemas escaparon de mi ámbito
y navegaron hacia lúgubres memorias ancestrales,
fijando en el aire una música perfumada.

Eran las cinco cuando entraron en el terreno
de la envidia, ocupando el espacio vital
por donde penetraban ricos elementos.

El sortilegio era el juego favorito de la Condesa
pero ese día supo abandonarse al vuelo
de la inocencia.
Nuevos caminos se desdibujaron.

¿Cómo escapar al infierno de tus labios?
¿Cómo romper el yugo del infinito presente?
Clamar, clamar cada día,
engancharse a la letra.

Y llegaron por toneladas, en barcos,
en sueños, sembrando nuevamente
el horizonte, humanos poemas,
donde, a cada uno, le esperaba un trozo de vida.

Sylvie Lachaume

DILEMA

Atrapado en tu piel,
sostengo un suspiro inquietante
que me eleva erguido hasta las cumbres
de una nueva razón del inconsciente.

Atando cabos,
me doy cuenta de que la especie
siempre sabe lo que hace,
que todo animal en cautiverio
guarda una furia sideral
capaz de estrujar cualquier pensamiento vulgar,
elevando los impulsos hacia un nuevo lugar
donde el hombre, pequeño animal,
no reacciona cuando la eterna verdad
se aparece entre sus ojos
para ser devorado por su propia ambición.

Sin salida y con las pupilas cayendo
desde lo alto de una gran montaña,
no se puede apreciar el futuro,
esa especie de planta salvaje que vuela loca sin dirección,
cautiva de sus pequeños sentimientos efímeros,
enroscada, en una palabra,
atada siempre al pasado,
envuelta en un halo de piedad permanente
y destruida por su propia pulsión universal.

Leandro Briscioli

EL DILEMA

En esa sombra de palabras
arrojadas sobre el volcán de la duda,
se detiene la crueldad
cuando el ruido conquista con sus manos
las tardes de verano.
Pretende no tener que elegir
entre el alma y su recuerdo,
entre el túnel y su reflejo.

Hernán Kozak

DILEMA

Subir o bajar cuando no hay ni cuesta ni descenso
los diablos me hablan de disconformidad
no entiendo, a mí los lunes no me aturden
pero el martes desgranan sus horas para nada.

¿Saben cuántos años han pasado ya?
¿Saben adulterar las pausas para no morir?
¿Saben rumiar algún destino que signifique algo?
Ahora tengo tiempo, explicaré algunos pasos a seguir.

Descomprimir los dilemas en decisiones abre los pulmones
descubrir nuevos pensamientos limpia las heridas
abrazar los cuerpos vivos de la tierra mejora la circulación
amar a los que alimentan el alma agiliza el tránsito.

¿Lo entienden? El licor que hemos mamado ya no embriaga.
Hoy los focos de las tutelas abiertas a los recuerdos
se vierten por las alcantarillas para mezclase con los humores,
cuídate vecino, el hedor de tus miserias ya no me conmueve.

Magdalena Salamanca

EL DILEMA

Abriendo los brazos te aguardo,
algodón de niebla
que escapa,
dilema milenario.

Recuerdas al río
que recorriendo cataratas
se abraza a la tierra.

Puente de arcoíris
en blanco y negro,
cruzando el niágara,
uniendo dos mitades.

Espejismo hambriento
donde raíces multitudinarias
concretaron la carne
del homo sapiens
en su tersura encandilada.

Paqui Robles

DILEMA

Mi dilema es tu mirada
paisaje indescifrable, el viento
mueve tu belleza y me parece
increíble hablarte sensato. Te traeré
esta vez los ojos. Basta de amor, basta
de pulcritud. Eres mi peor sexo
y sin ti no escribiría como dice
la muerte que te trajo.

Hablar de tus ramos sensibles
a la luz aromática del torbellino
y al calor interno de la patria.
Cuando amo tu pensamiento
no puedo escuchar tu mensaje
de colores agrestes, porque
me recuerdas a aquel pétalo
que me cautivó con sus colores
espontáneos incomparables.

Mi dilema es tu rojo corazón
y la vena caliente que se alza
como un tiburón innumerable
de humanos hambrientos de palabras.
Llenar tus ojos de mi suerte
tal vez sea un imposible.
Es un inconveniente inevitable
esta manía de sinceridad como si
a ti te importasen mis pensamientos.
No, a ti te importan tus labios, es decir,
mi locura voladora. Eso he de darte.

No mi miedo por no saber volar,
he de darte mi vuelo, tu velo,
mi valentía de boca extranjera
para tu lengua sedienta de nombres,
sedienta de hechos que cantar.
Basta de remordimientos porque
el enamorado ha muerto.

El dilema se rompió como una hucha
y las palabras se esparcieron
ruidosamente sobre la mesa.
Había comenzado una conversación.
El dilema oscuro de nuestra violencia
quedó a la vista al retirar la doliente
venda de la ira. El odio tenía aquel
extraño olor de las infecciones tapadas.

Kepa Ríos Alday

DILEMA

Dos caminos y un solo destino
en la punta de la lengua.
Dos incógnitas y una duda plural
atravesada en la garganta.
Qué vociferante el órgano primario
y su animal silencio.
Parece, le dirán, un simio
ayuno de hombre.
Pues cuando calla, medita largamente
la digestión de sus ancestros.
Así pesa en la balanza su dilema.
Así se justifica todo con un guiño
y dos chasquidos de lengua.
Pero, si se atreve a levantarse de su sombra.
Si da un paso, en lugar rumiar largamente
su cuadrúpeda metáfora.
Si en lugar de decir “de acuerdo”,
no le importa tropezar con su propia lengua.
El dilema, entonces, hace su trabajo.
Le dirá que no hay atajos
y que hay un doble filo en la pregunta.
¿Y si no soy yo quien pronuncia esta palabra?
¿Y si no sobrevivo al cabo del punto o de la coma?
¿Y si la letra continúa en pie
mientras pasa por delante mi cadáver?
¿Para qué? entonces.
Si no es uno el cielo que toca mi silencio
¿Para qué, digo yo, tanto dilema?

Ruy Henríquez

DILEMA

“Sacrilegios pequeños se castigan;
los grandes en triunfos se coronan”
(Francisco de Quevedo)

Alojas tus huesos en la guarida que te asignan,
te apoderas solo del trago de aire que respiras,
se hacen fuertes tus manos para la herramienta
y alientas tu corazón con sus esperados frutos.
Nada esperas del que desde sus altas moradas
dobla su espalda para caer sobre tus hombros,
del que llena sus pulmones del aire que te falta,
de quien te saluda con sus manos enguantadas
y tiñe con tu sangre sus irreales alma y corazón.

Antonia López

DILEMA

Entre el sosiego de extender la vista en line recta
y la pausa exigida por la bifurcación,
un mar de turbulencias, a la velocidad del rayo,
inunda la razón.
Una brújula despierta poniendo su gravedad
en el sentido de la marcha,
hay momentos donde la vista vuelve atrás
aunque lo más usual es seguir caminando
hasta el siguiente cruce,
esta vez más que tridimensional
donde el peso de la decisión reduce la agilidad,
inventamos pros y contras
y antes de acabar la cuenta,
un latido arrastra el paso en una pirueta.
A veces jugamos a la doble moral,
porque si los otros lo hacen,
también yo quiero probar.
Me pronuncio, no escojo, lo mejor, lo peor,
no es para mí, es sensato, absurdo….
Y… antes de agotar cualquier decisión
encontramos la estación
donde la disyuntiva no tiene parada.

Ana Velasco

DILEMA

Hay un enjambre que no cesa, picudo, lanudo,
gris y a rayas prendido en el dispensario,
recortado, antiguo, que tomo por las orejas.
Entra y sale como el portero del edificio.
Buenos días, buenas tardes
y con aire zumbón de escopeta
dispara y asesina los espacios.
Jamás un punto y coma.
También alimenta buzos y lleva escafandra.
Vive en un mundo sumergido, en un bote con agujero,
botarate absurdo e inigualable.
Cuando se pone el traje malva
ya no se sabe de dónde viene la música,
lo que es verdad de lo que no lo es
hasta que un moscardón azul aterriza en el concierto.
Ahí se acuesta y en el paredón hay un fusilamiento.
Las primeras tres ovejas son aniquiladas.
Todas las noches algo muere y después sale a la superficie.
Pero, ahora viene lo más impreciso,
pueden cortar el enjambre palabra a palabra.
agitarlo y ponerlo en los diarios.
Nadie notará la diferencia.

Laura López

DILEMA

Cascabel y luz,
entro y cultivo,
agradezco y descubro,
jugar de todas formas en la caricia
y componer en esta página
una ignorancia, un dilema
de color y de luz.

Clémence Loonis

DILEMA

El ruido de la máquina
me enloquece.
El silencio, sin embargo,
me hace temblar.
¿Dónde poner el punto?
¿En qué lugar la coma?
Terrible dilema en esta
tarde opaca y nebulosa.

Personas por la calle
caminan por costumbre,
algunos quieren llegar a ser más.
Más que ellos mismos,
más que sus padres,
que el mundo quieren ser más.

Hay otros que se enferman
y van en ambulancia.
Hay miedo y desesperanza,
burla, violencia, tensión.

Me pongo la camisa para
ocultar mis senos ausentes.
Me quito la mordaza
y digo que no.

Es terrible la vida
y es maravillosa,
una nube, tormenta,
un beso y el adiós.

Amores que perduran
a lo largo del tiempo
y que quedan escritos
para revivir en otra ocasión.

La ciencia se desmanda
dicen algunos científicos,
imposible con tanta innovación.

No importa, señores,
quédense tranquilos,
pueden pasar mil años
para que sea aceptada
alguna novedad.

Cruz González Cardeñosa


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Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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