DETRÁS DE MI SOMBRA

DETRÁS DE MI SOMBRA

Detrás de mi sombra,
aparece ese perfume que conozco,
la delicada respiración en silencio,
una lágrima bien dispuesta,
una melodía mirando el porvenir,
algo de mí que llega y se va,
lo que no pude,
lo que deseo,
lo que sigo buscando,
la razón de tu piel,
un alma que invade mis sentidos,
la perfecta ecuación entre mis manos,
una sonrisa perforada por el sol,
la cúspide de tu mirada,
el camino que quiere ser transitado,
la agónica cábala de fortuna,
esos números que enloquecen los sentidos,
el arrabal maldito de quienes no hablan,
un vaso de vino tinto,
algo de nostalgia entre recuerdos,
un disfraz de capitán nada,
la mueca que se esconde en tus brazos.

Detrás de mi sombra estas tú y tú y tú también…

Leandro Briscioli

DETRÁS DE MI SOMBRA

Occidente abre sus fronteras al magnánimo sarcófago de la indulgencia.
Sombra ruidosa que lapida los berrocales de las dinastías más hambrientas,
las de los que para enriquecerse se zambullen en victorias de oro y sangre,
catapultadas con consignas nada solidarias que habitan el filo del acero.

Detrás de lo desconocido, se escuchan los gritos desesperados de los muertos,
una jauría de hombres navegando las tinieblas, abandonados a la deriva de los dioses,
hábiles comerciantes de vidas por terminar, necrófagos reptando riquezas nada argumentales, aunque ciertamente consolidas en los resquicios de alguna salud.

Témperas carmín recorren sus vegas, alimentan su ambición las garras de la codicia,
templan sus ansias los temerosos ánimos de los ancianos que rociados de combustible
esperan, alentados por la vida eterna, inmolarse con la chispa del amor deslustrado.
Se oyen pálpitos de débiles corazones entristecidos por la soledad y el abandono.

Espero perdonar las circunstancias, el sinsentido del momento, la desesperación calcificada en las arterias de la juventud que, vilmente, se arquean en los años,
como cataratas de una mirada desalentada escondida en los requiebros de un poema,
que se escribe en la intimidad, cuando aún todos duermen sin saber nada de lo escrito.

Magdalena Salamanca

DETRÁS DE MI SOMBRA

Es la oscuridad la que tiembla
cuando la llamas
para mostrarle los muebles rotos
que guardas en las habitaciones del frio.
Es lo que queda de la tormenta,
sin ser silencio o espuma,
escombros con una historia definida,
casi por la costumbre de vivir,
casi por el molesto reloj alimentado de hojas secas.
Y cuando el dibujo está terminado,
cuando hemos puesto a secar las banderas blancas,
cuando he dejado el cuerpo y la rabia a los pies de la cama,
vienes tú,
con ese aire de poema recién escrito,
orgulloso de esos versos,
como si hubieras inventado
los movimientos de rotación y traslación,
a preguntarme:
¿Qué tal me fue el día?
Y a veces todo cambia
y soy yo quien te interroga
esquivando los charcos de sal de tu risa.

Hernán Kozak

DETRÁS DE MI SOMBRA

Cincuenta océanos se albergan en mi espalda,
extenuada como potrillos salvajes por cumbres estriadas,
las fatigas, se resisten al tiempo como el musgo áspero
se esconde en la olorosa hojarasca en los días de lluvia,
campanillas doradas en un sexo incipiente
se aposentan en miradas perdidas por ventanas turcas.

Leche derramada por longevas mujeres amamanta mi alma,
infancias olvidadas en armarios rotos, zurrones y corderos
fraguan una homilía en monedas de polvo y aromas confitados.
Detrás de mi sombra, constelaciones de amores me guían,
libros incandescentes, papiros como ninfas hermosas,
lienzos en blanco virginal, espolean el anhelo del saber,
sosiegan con sus mieles el vaivén de mi existencia.

María González

DETRÁS DE MI SOMBRA

A la altura del hombro.
Por encima de la voz.
Al lado justo del diafragma.
Detrás de mi sombra
está la desnuda muerte
tumbada sobre la cama.
La magistral llamada
de lo que no tiene garganta.
La tarde aquella en que te dije:
a partir de ahora y desde luego.
Fue solo un momento,
un suspiro, una contradicción.
El alma dio un paso al frente.
La humanidad estaba allí,
separada de tu aliento.
Olvidada de sí y sus acordes.
Transfigurada por tanto monosílabo
y por tanto acento.
Hubiéramos preferido olvidarla,
dejarla atrás, escondida en algún cuaderno.
Teníamos prisa por ser nosotros,
por ser una fotografía, una carta
perdonando los encuentros.
Pero ella siempre supo volver,
hincar el pie sobre la piedra,
para hacernos tropezar
con nosotros mismos.

Ruy Henríquez

DETRÁS DE MI SOMBRA

Detrás de mi sombra un juez me pita
no sabe que por el retrovisor veo
su sonrisa romanesca y el modo
en que los reyes se rascan la nalga.
Detrás de mi sombra un sordo francés
me quiere oler la mente
como si yo pudiera solucionar
el problema de la muerte.
Detrás de mi sombra muere
una funcionaria con su casa
como la del tercer cerdito.
Descansa
una mujer alta de sus pensamientos,
y otra inútilmente
detrás de aquello que mi padre
no puede ver cuando me mira.
Sin embargo
no es oro todo lo que oscurece
esta maravillosa congestión circulatoria:
Detrás de mi sombra una suerte,
detrás de mi propia tumba
un recorrido de la mano,
una mujer que me da lágrimas,
una amistad de pájaros…

Kepa Ríos Alday

DETRÁS DE MI SOMBRA

Los ojos seducen las garras de los buitres
que viven más allá del mar.
Me oculto en las sombras sin ser vista,
y anulo mis datos.
Voy sigilosa,
entro y salgo,
y no me percato
del frío de los demás.
Me urge buscar un sólido cuerpo,
de hombre o mujer,
que meza en silencio
la dulce daga.

Pino Lorenzo

DETRÁS DE MI SOMBRA

A punto de acabar el año
que permanecerá en las efemérides
del siglo bautizado por la argucia,
aviesa calavera quiero
arrancar tus carnes con mis uñas,
poner tus ojos en los míos para que escuches
la piel de tantas frentes arrugadas,
temblando ante tu flema
transgrediendo nuestros techos.
Tropiezo con adoquines que se entierran
para no sujetar tus pies,
pues de tu larga hechura solo estuarios anegados
y negros pájaros dibuja el pincel.
Tu codicia nos dejó ausentes de besos y caricias,
pero la claridad ya disipa la sombra.
Tu desgaste no se esconde en un rasgar
de índices y pulgares, detrás de mi noche
miles de luciérnagas invaden los balcones,
un escalpelo alumbra las farolas,
la mano de Panacea arranca los embozos.

Ana Velasco

DETRÁS DE MI SOMBRA

Esta lluvia que desciende sin aviso
para empañar el cristal de mis ojos
es la que hace acudir a mis labios
una improvisada nube de vapor.
Detrás de mi sombra se alarga la vida
que aún guarda el calor de mi espalda.

Antonia López

DETRÁS DE MI SOMBRA

Detrás de mi sombra,
acostumbra la franqueza
a reflejar la armonía del viento
que sopla fuerte
y que no se puede parar.
Detrás de mi sombra,
capricho de luna y sol,
se tejen esperanzas.
Ésas, que quedaron atrás,
las vivencias venideras,
las fantasías del mar.

Paqui Robles

DETRÁS DE MI SOMBRA

-Los chicos crecen deprisa -me dijiste
haciendo como que te escondías
detrás de mi sombra para que no te viera.

-Sí -te dije, sin molestarme en buscarte.

-¿Y qué vas a hacer ahora?

No sé a qué te referías, ni sé por qué
tendría que haber otro planteo porque
ellos habían crecido cuando lo importante
para mí, era haberlos dejado crecer
al tiempo que crecía con ellos.

Estoy contenta de seguir viva
a pesar de las muertes
y los momentos donde todo era imposible.

Estar acompañada me hace bien.

Y no entiendo por qué te escondes
para hablar conmigo,
por qué nunca te dejas ver.

Cruz González Cardeñosa

DETRÁS DE MI SOMBRA

Vuelvo tras recorrer antiguas leyes fabriles.
Detrás de mi sombra, ellos: sin acústica, tísicos, escuálidos…
El adulterio no avanza en sus cuerpos,
únicamente en el pan: yeso, arcilla, minúsculos cereales
componen la hogaza sublime del concierto.
Hollín, crines, sudor, abren y cierran los sexos como un latir.
Nadie sabe. Las manos no finalizan en la curva del aire.
¡Masa, masa! Carnes oscuras, teñidas de hulla
y de sueños imposibles se entremezclan,
no hay lugar para el equívoco: todo es acierto.
Una mujer es de todos y un hombre también, hasta un niño.
El testimonio del viento fue colgado en la pared
aún reposa en su grieta con un grito.
Calendario y santoral perviven bajo surcos sin descanso.
Acércate, mira. Los días teñidos de rojo son corazón,
sangre que se agolpa bajo el seis, el veintinueve.
Año bisiesto, y detrás de mi sombra: ellos,
sus palabras, y la luz de un nuevo día.

Laura López


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

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