LAS PATATAS

LAS PATATAS

La papa o patata es una especie herbácea perteneciente al género solanum.

  • ¿El sol de qué?
  • Solanum.
  • ¿El sol del anum?
  • De la familia de las solanáceas.
  • Que provocan sólo nauseas.
  • Que no, hombre, del orden de las dicotiledóneas.
  • Dicoto qué, pero profe, porqué utiliza palabras tan raras.
  • Mauricio, no son raras, son las que son. Déjame continuar que retrasas la clase. Procedente del altiplano del sur de Perú y el noroccidente de Bolivia. Fue domesticada…
  • Jajajaja, ¡pero profe que es una patata, no una vaca! Seguro que usted sabe lo que es una patata, si quiere cuando termine la clase tomamos unas bravas.
  • Jajajaja, ríe toda la clase.
  • Felipe, basta ya, sé lo que es una patata, pero, aunque os parezca mentira, hasta las patatas tienen su origen, su historia.
    Las patatas tienen 8000 años de historia y tú que eres tan listo sólo 16 años. A Europa llegó después de la conquista de américa pero antes no sabíamos de su existencia.
    Lo mismo que os pasa a todos vosotros.
  • Pero qué dice profe, a mi casa llegan todas las semanas cuando mi madre hace la compra, jajaja (risa de toda la clase)
  • No, no me refería a las patatas, sino a una conquista que todos y cada uno de vosotros tenéis que hacer para labrar vuestra felicidad de ahora en adelante.
  • Profe, ¡tener un huerto! Jajaja risas de nuevo
  • No, pero tendréis que aprender a sembrar lindas palabras, a regar la plantita según vaya creciendo y, por supuesto, a disfrutar de las jugosas frutas que el amor os va a ir dando, seguro que cuando tengáis una pareja que os importa, ahí si vais a querer saber dónde está, de dónde viene y a dónde va. Y a saber qué palabras utilizáis para dirigiros al otro, imaginad: Tuberculito mío, tus solanales son las mejores dicotiledóneas que he conocido.
  • Jajaja profe, me muero de la risa.
  • Pues con las patatas lo mismo, aprender amar lo que nos es dado nos permite amar lo que deseamos.
  • Rinnnnnn, nos vemos mañana.

Magdalena Salamanca


LAS PATATAS

-¿Otra vez encerrado en tu habitación?

  • No voy a salir nunca. Déjame por favor.
  • ¿Se han metido contigo?
  • Sí, me han llamado cuatro ojos y enano. No vuelvo al colegio.
  • Las patatas hijo, las patatas.
  • ¿Qué dices mama?
  • Te contaré una historia. Mi abuela Jacinta sirvió siempre en las casas de los señoritos que iban a veranear al pueblo.
    Le pagaban poco y la traban muy mal.
    Cuando terminó la guerra, en la ciudad no había comida. Nuestra familia tenía una huerta bien hermosa. La que tú y yo plantamos en San Isidro.
    Por esa época el abuelo y sus hermanos tenían cientos de patatas, se las daban a las chicas y éstas se bajaban a Madrid con ellas escondidas en los bolsos para venderlas.
    Un día la abuela fue al barrio de los ricos. Se encontró con Doña Remedios que, en lugar de alegrarse, le dijo que no era digna de pasear por esas calles y que se marchara.
    Jacinta vio su delgadez, los ojos llenos de miedo y le dijo:
    “Usted tiene hambre y yo alimentos. Y no haremos negocios”
  • Espera, espera, ¿Qué quieres? le contestó.
  • Lo primero, me trata de usted.

Hernán Kozak

LAS PATATAS

La cosecha de patatas de aquel año no había dado mucha ganancia, sin embargo, dieron paso a un cálido olor que envolvía el ambiente acompañado de multitud de sonidos entremezclados en mil voces diferentes reivindicando, simultáneamente, aventuras, pasiones e ideales dispersos y fragmentados. Parecía que todos nadaban hacia una misma meta, un mismo camino para unos ojos liderados por la superficialidad de las estrepitosas fantasías. De pronto, detuve mi mirada, todo se paró al mismo tiempo. Pude observar, detenidamente, cómo brindaban con vasos rebosantes de hostilidad, también de alegría. Cómo inspiraban la negritud de los abandonos, cómo follaban unos con otros sin ningún temor de ser vistos, porque en el fondo estaban vacíos. Pude contemplar almas que usaban juegos sintéticos para abandonar la miseria, y asistir a la matanza de amistades borrosas. Pasados unos minutos todo cobró movimiento, la dinámica de las gentes y sus ropas continuaron su estancia. Yo, también continué.

Paqui Robles

LAS PATATAS

Cuenta la leyenda que una bellísima flor visible solo en las casas más pudientes donde permanecía arrinconada en un vaso de cristal, aburrida de su destino, le pidió al Creador ser más útil y estar presente en todos los hogares. Así sea, dijo el Creador, y la transformó en una patata.

Antonia López

LAS PATATAS

Una noche estrellada, perseguido por un enorme monstruo peludo llamado insomnio, Francisco Franco abandonó su aldea y salió a pasear por los campos desiertos. Al poco se encontró con un hombre con el que, sin intercambiar palabra, comenzó a pelear. Los dos se desnudaron, Franco aún era joven y peleó con gran valor contra aquel extraño. Antes del amanecer consiguió derribar a su oponente con un golpe en el nervio de la pierna. Vencido, el extraño se identificó finalmente: Has luchado con Dios y me has vencido, dijo. Por eso te concederé un maravilloso regalo para ti y tu pueblo de cultivadores de patatas. Yo te prometo que las patatas gallegas cubrirán toda España como el polvo.
Entonces Franco vio brotar de la tierra una inmensa escalera cuyos peldaños subían hasta el cielo.

Kepa Ríos Alday

LAS PATATAS

La noche se cernía sobre el edificio, sobre las cabezas de los vigilantes que
paseaban haciendo círculos. Casi conseguían mover sus piernas al unísono, como una marcha magistral de un protocolo especial, solemne. Sus pasos iban y venían alrededor del huerto que hacía de manto a la incertidumbre de la hambruna que asolaba el país. El rey colocaba cada día en su solapa una florecita proveniente de aquel tubérculo que antes había servido para comer a los cerdos.
Si el rey se lo colocaba en la solapa y los cerdos en el vientre. ¿Por qué ahora habría de calmar aquello nuestra hambre? Se preguntaban la gentes de la ciudad.
Pero lo cierto es que tomaron tantas medidas de seguridad para custodiar los campos, que comenzaron a sospechar que algo extraordinario les habían ocultado durante años.
Extrañamente, los vigilantes, tenía la instrucción de marchar en la noche y dejar que los intrusos robaran aquel tubérculo y que incluso pudieran recibir sobornos de las gentes. Poco a poco el deseo creció en toda la región y la patata se convirtió en el manjar más exquisito.
Lo que hace el desear….

Laura López

LAS PATATAS

Estaba cansada. Ese día fue muy agobiante y le había pedido que preparase una tortilla. Él dijo que sí y se quedó dormido. Cuando llegué seguía durmiendo. Él también había tenido un día agotador. Le tapé con una manta y me fui a dormir.

Cruz González Cardeñosa


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Carmen Salamanca Gallego
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