SOL DE HIELO

SOL DE HIELO

¿Será un veneno de España?
Tener dos madres y mil ventanas,
que las palabras se eviten
no se vayan a quebrar sus ansias.

¿Será el vino de esta tierra?
que nubla las decepciones,
que nos arrincona frente a frente,
que borda en banderas la historia.

¿Será el calor de las noches negras?
que su alegría te duela,
que su voz sangre en tus oídos,
que prefieras pequeñas jaulas
a un terreno compartido.
¿Será un veneno de España?

Hernán Kozak


SOL DE HIELO

No hay lunas impares entre las letras,
solo vocales decapitadas por soles de hielo
sílabas descompuestas divididas en pequeñas gotas de luz
hablando sin límites en el horizonte de tus ojos.

A veces, nos dices de la próspera cosecha
como cuando el viento recorre los umbrales de tus pestañas,
y la siembra de tus manos atempera la azada
mientras el aguacero destruye el ensueño vespertino.

Hay pestilentes cantos ocultos en los rayos más gloriosos
anacondas de eternidad relativa rectando páginas,
opacos laberintos de caricias y besos asfixiando la cintura
del anochecer celebre y confuso del poema.

Este sol de hielo recorre las estaciones de una vía abandonada
cuando el otoño vuelve con sus hojas cayendo
sobre el sonámbulo perfil de la dulzura
que ventisquea ululante entre nuestros cuerpos.

Magdalena Salamanca


SOL DE HIELO

En derredor, el mar
inmenso como la soledad.

Un sol como de hielo
hiere las olas que se doblan
y desaparecen sin dejar rastro.
Llega el verano, la tierra llora
los muertos y los hombres
circulan por las calles
como si lo que está pasando
no fuese a finalizar.

En una milésima de segundo
cambió mi vida.
Se trata de decidir
cómo continuar.

Cruz González Cardeñosa

SOL DE HIELO

Estaba el sol en la calle cuidando de la alegría
cuando se oyó como un lance, trinitarios y bravíos
los habíos resonando insultantes tras este almuerzo mío
Perolas y cuchillos frotábanse lujuriosos
con estupidez y alborozo con un cucharón batido.

Ay, párate, verso de cuatro leguas,
cantar de los cantares, regodea y embadurna
los cuerpos desalmados, condimenta su fortuna
y prepara un buen asado.
Cazuelas no faltan ni calor en sus frentes.
¡Ah esos decentes indecentes que con banderas
escudriñan la canción sepulturera!

Cambalaches y sonatas,
pañuelos y estornudos, sonar de narices,
garfios y codazos y las clases se siguen diferenciando
el apestado protesta, respirar no puede
y el sol de hielo se los lleva, como una bruma,
mientras desde mi ventana miro con holgura
bandera y la muchedumbre esmirriada.

Laura López

EL SOL DE HIELO

Nadie escuchó el sonido que llegaba del mar
mientras el crepúsculo absorbía la precisión de un relato
y los aguerridos se disputaban la paradoja,
cualquier alcance encarrilado se entendía varado,
y el caos seguía apresado entre los polos.
Cual brinco alzado a lo inverosímil del límite,
la intensa escarcha iba cegando el aliento
pero el latido no abandonó los corazones.
Sabemos que la contingencia rasga razones
y en el glacial alboroto siempre habrá
tripulantes alucinados que salten al sol de hielo.

Ana Velasco


SOL DE HIELO

Esqueletos de escarcha bailan en su mirada,
lágrimas congeladas henchidas de precoz abandono
se cobijan en cofrecillos de helio esféricos, cuasi perfectos.
Germina su lamento en las grutas glaciares recristalizadas,
minúsculos microorganismos nutren fantasmas del sueño,
danzan con átomos de oxígeno e hidrogeno pétreos, desnudos.
En la mustia frialdad, un sol de hielo, témpano ardiente,
traza esperanzadoras líneas de polvo crepuscular de estrellas,
existencia paralela eclipsa su invierno con cautelosa distancia.
Cometas, asteroides y planetas de infinitos colores orbitan a su alrededor
horadando resquicios fértiles de los que manan frutos dulces.
Su falsa esencia se lentece, la hiel se evapora acariciando su fragilidad,
las palabras no dichas se alzan al cielo, la vida late de nuevo.

Maria González

SOL DE HIELO

Sol de hielo detenido en las tinieblas
de labios estremecidos
por el ruido del cascanueces
que nunca pudo romper.

Tropezando entre montañas,
con la mirada perdida, aprietas
el gatillo como si nada importase.
Detente ahora que puedes,
bebe el agua del fondo del mar
y limpia tus manos llenas de sangre.

Atento al improvisado aullido del lobo,
que todo lo ve,
maniobras la ausencia de la luna
entre sollozos
detenidos en auroras,
que, quién sabe
si volverán algún día.

Mas tú que caminas al unísono
del carbón en primavera
derrites toda verdad pasajera
que, desprendida de la pupila,
moldeas.

Paqui Robles.

SOL DE HIELO

Caigo en el centro de tu boca,
pequeña luz del pasado
y escondo el secreto que tuvimos
bien lejos de mi corazón.

Hace algunos años,
creí que el amor era algo que no tenia medidas,
que las mañanas tenían el sabor del encuentro
desde donde partir hacia un futuro juntos.

Cuando recuerdo los pasos que no pude dar,
quiero romperlo todo e irme lejos,
bucear entre mis sábanas,
caer en la tierra, huir, gritar y desaparecer.

Sol de hielo,
ya encontré la salida…

LEANDRO BRISCIOLI


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Carmen Salamanca Gallego
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