HACE MUCHO TIEMPO

HACE MUCHO TIEMPO

Me contaron que hubo una época en que hasta las vacas lecheras se producían en el mar. Se hicieron grandes naves flotantes donde las vacas accedían por canales a modo de pasadizos para llegar a los recintos, se las ordeñaba tres veces al día y durante esta función se les ponía la melodía de los fondos marinos, se pensó que de esta forma la leche recibiría propiedades relajantes. Pero aquel proyecto no llego a funcionar según creo, se dejó caer en el olvido, pues las vacas empezaron a acortar sus patas, a perder las pezuñas, tomando la forma de pata de tortuga; y eso no era todo, además cambiaron el movimiento de rumiar que es en desplazamiento horizontal de los maxilares por un movimiento vertical, sus bocas se abrían tratando de respirar como si tuviesen branquias. Te preguntarás qué hacían con las boñigas de estos animales ¿no? Pues en un principio trataron de hacer balsas, pero resultó que eran muy pesadas para colocarlas debajo de las naves, luego se pensó en ponerlas en grandes recipientes de un plástico resistente y alquilar submarinos para transportarlas, a los mares del Índico bien entendido. En cualquier caso, cada vaca tenía acoplada una gran bolsa en uno de los dorsales hasta que se llenaba y luego se la retiraban. Pero ocurrió algo sorprendente y dicen que por eso el proyecto fue clasificado y está en manos de la CIA. Resulta que el metano de las boñigas, en contacto con algunos minerales salinos se transforma en inflamable y cuando esto ocurría la vaca explosionaba. Al enterarse de esto varios grupos de DAESH quisieron comprar el proyecto, porque era una magnífica oportunidad para sustituir a sus kamikaces por este derivado de la mierda de vaca. Cuando cayó en oídos de occidente, pues ya sabes, es por eso que no se ha vuelto a hablar. Si me preguntas que cuando pasó te diré que hace mucho tiempo, creo que coincidió con aquella pandemia llamada Covid 19, algunos incluso señalaron que ese proyecto algo tuvo que ver con ella.

Ana Velasco


HACE MUCHO DE ESO

Llevaba una jarra de aceite en la mano. Era de noche y en la oscuridad de la sombras arrastraba sus pies por la cera. Aunque te acercaras, no podía verte. Un gris oscuro y frío atravesaba sus ojos, también en su chal, ese que envolvía sus hombros hasta la cabeza. Era como un refugio a la vorágine de su paisaje roto. El desgaste le trepaba por el alma y el terror mecánico y oscuro se apoderaba del automatismo de sus pasos.
No está en la ciudad, no es la cera la que repunta en sus dedos, es un campo seco con zanjas y aspavientos de molinos, donde todos los don quijotes se dejan vencer por el gigante. Ya no puede volver a esa barabunta que la tenía atrapada en el pozo. Yo la conocí ahí y sabía que viajaba durante muchas lunas en un tren vacío que llevaba nieve y escarcha. Algunas veces salía el sol, y otras también llovía.
Las flores estallaban en el camino mientras los pasajeros la mareaban con la conversación y olían a la nicotina del descanso. Muchos, muchos olores se le impregnaron, de diferentes épocas, pero ella sólo recuerda el horrible tren que paraba en tantas estaciones. No sabe su nombre, sólo el recorrido del ciempiés por su cara que la despertaba cada vez que sus ojos se cerraban en la noche, y más aún en el día. Ahí se asomaba frenética a la ventanilla para despedirse de la llanura y alejarse cada vez más de la solitaria estación. Y se durmió, tras los gritos ahogados y las risas, las voces tras las toallas espesas del baño, encerradas en la lujuria de la pompa y el jabón de las chicas que eran pellizcadas en la oscuridad. Fueron muchos días y muchas noche s que corrió buscando al revisor, preguntando en la oscuridad. ¿Quién conduce? ¿Quién se esconde en la fuerza de sus pupilas? Nadie, pero es mentira. Siempre es alguien, son todos. Hace mucho de eso, y la mujer aún sigue avanzando en el verso, curvada bajo el signo de interrogación.

Laura López



HACE MUCHO TIEMPO

Había una vez un virus en un país lejano que no quería tener problemas con la industria farmacéutica. Era un virus consciente de su propia finitud. Un buen día se dijo: para dos días que vivimos no me voy a meter en líos. Así empezó y terminó por hacerse virus-anuncio. Se paseaba por la calle con un cartel encima que decía: ¡Compre medicamentos! Pero por las noches al llegar cansado a casa se sentía vacío y soñaba con dedicarse a algo más beneficioso. Le hubiese encantado ser uno de los virus que están en la flora gastrointestinal. Un virus del que todo el mundo hablase bien. A él le encantaba ser virus pero no le gustaba que hablasen mal de él, que lo rehuyesen y tratasen de aislar y aniquilar a toda costa.
Fue en una reunión de virus cuando lo dijo por probar: He decidido ser un virus del que me pueda sentir orgulloso. Varios compañeros se rieron. Evidentemente necesitaba el trabajo. Pero en ningún lado del contrato decía que sólo pudiese llevar un cartel. Así que escribió en letras bien grandes: ¡Consulte a varios médicos diferentes! Y se lo colocó al lado del cartel de «compre medicamentos».
Ese día, mientras hacía la ronda se encontró a una amiga virulesa a la que alguna vez había contado algún secreto. ¿Qué haces con dos carteles? Entonces él le respondió: querida mía vete acostumbrando a la nueva situación: He mutado.

Kepa Ríos Alday


HACE MUCHO TIEMPO

Era todo un misterio ¿Sabe usted cuánto me costó? Hace mucho tiempo se nadaban las calles en vertical y los aplausos iluminaban las farolas abandonadas.
Las gentes más cautelosas guardaban sus espaldas en las paredes del hogar, mientras algunos villanos, telegrafiaban las aceras que, manchadas de ausencia, se deslizaban sobre sí mismas para no perderse entre las alcantarillas.
En las puertas de los números pares se oían niños que lloraban la impaciencia de sus padres, desesperados por huir. En los impares dinteles, sus habitantes reían la ambigüedad educativa de un estado sin posibles.
No, no crea que fue difícil, fue distinto, sobre los suelos de madera los pies marcan el ritmo de la vida como si un diapasón descubriera los misterios ocultos de aquel sinsentido. Cada paso era un logro para todos, cada silencio nos acercaba al final de aquel aquelarre.
Hace mucho tiempo pasó, aunque nadie podía imaginar qué pasaría si los días seguían avanzando vestidos con los harapos de aquel embrujo gestado en las cloacas del poder. Hace mucho tiempo pasó. Usted me cree, ¿verdad?

Magdalena Salamanca

HACE MUCHO TIEMPO

• Nuevo Banco Hispano. Dígame. Le recuerdo que por su seguridad esta conversación va a ser grabada. Dijo la voz de una chica, probablemente sentada en su casa de Sevilla o en algún pueblo de León.
• Buenos días, hoy he ido a comprar una cafetera y unos pantalones por internet y no he podido pagar, parece que tengo la cuenta bloqueada.
• Déjeme que revise sus datos. No cuelgue. Le explicó mientras comenzó a sonar en bucle, una música pop que ya todos relacionábamos con esa entidad de crédito.
Disculpe la espera, si efectivamente, su cuenta esta provisionalmente cerrada.
• Por favor actívela, la necesito para pagar estas cosas y además si salgo a la calle, que no creo, en ningún sitio admiten ya ni billetes ni monedas.
• Ella espero unos segundos, para que no se le notara la risa, y contesto: – Perdone caballero pero eso era hace mucho tiempo, ahora se paga con el móvil o la pupila.
• El, lo dejo pasar y pregunto: ¿qué ha sucedido, porque no tengo cuenta?
• Según veo aquí no ha colgado copia testimoniada de su tarjeta sanitaria de la vacunación del COVID de este año.
• ¿Pero no es obligatorio vacunarse? Dijo, intuyendo que entraba en una batalla que perdería.
• No es obligatorio vacunarse caballero, faltaría más, pero siguiendo instrucciones de nuestra central en Pekín, por su seguridad, para utilizar la cuenta, tiene que subir esa documentación. Si se informa, vera que el otro banco también lo pide.
• Pero hoy es sábado, no puedo conseguirlo hasta el martes y el lunes tengo que hacer la compra de los alimentos del mes, ¿no puede abrirla unos días? Le prometo que tendrá la documentación la semana que viene.
• Déjeme que revise sus datos. Y volvió a sonar la música pop.
Disculpe las molestias. Lo he comentado con mi superior. He visto que al cumplimentar su ficha, se le olvido rellenar unas casillas si lo hace, podemos darle una prórroga de siete días. ¿Quiere que lo ayude?
• Si por favor.
• De acuerdo. Le recuerdo que por su seguridad vamos a grabar esta acción. Comenzamos a completar el punto 3.5 que consta de siete apartados, primera pregunta.
¿Cuál es su inclinación política en relación a las próximas elecciones?

Hernán Kozak


TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
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