«UN BOSQUE DE MÁSTILES» O. Girondo / Poesía

artistas-vertigo-febrero

«UN BOSQUE DE MÁSTILES»

Oliverio Girondo

Aquella tarde, la esperanza
tumbada sobre el mundo,
cerraba los ojos y decía:
«el mundo puede ser otro».

Cuando ponía sus pies sobre la tierra,
lo verde desaparecía
junto con el trino de los pájaros
y la luz.

Era preciso que no llegara a tierra,
que viviese todo el tiempo en el aire,
en el corazón de la gente,
entre las palabras.

Cruz González Cardeñosa

———————-
UN BOSQUE DE MASTILES (Verso de Oliverio Girondo)
Parto la ciudad
en tres mares
y ninguno es exactamente de leche.
No puedo arrebatarles sus vendas,
no puedo atravesar con lanzas sus oídos,
no puedo alterar la nostalgia de sus vuelos.

Tengo un traje de espejos hacia dentro,
respiro escuchando de su vals su caída,
recuerdo los precipicios y su árbol para cruzar en equilibrio.

Equidistante como un ciudadano desconocido,
golpeado por las dudas,
derribado si pierden algún metal de sus bolsillos.

Al caer el telón caen las agujas que vigilan las preguntas.
Es de noche y el mundo puede volver a llorar a su esquina.

Hernán Kozak

———————-

UN BOSQUE DE MÁSTILES

Una parte asimétrica y otra disonante
se mezclan y se cruzan, pero nada pasa.
Algunos azules se contraen y el mar se distorsiona
creando inmundas cuestiones,
tropiezos de navíos tragados por el tiempo.
Un bosque de mástiles
flota en el horizonte,
padres y niños, y madres y más niños
zambullen sus vidas
en el submarino mundo
de la soledad.

Magdalena Salamanca

———————-

Un Bosque de Mástiles

Son un monumento a la crueldad
sus puntas desafían la jugosa
abertura celestial. Ahí donde
las nubes se abren oferentes,
los hijos de la Tierra construyen
irrisorios intentos de desgarrar
el orificio azulado
de un dios receptor, acogedor.

Hay un bosque de mástiles,
un monumento a la potencia
separadora del amor.
Los enhiestos mástiles hubieron
de atravesar la corteza
aburrida de la primera madre,
el dulce manto de la calma
atestado de rocas pasionales.
Tuvieron que aprender a retorcerse
para brotar en un terreno irregular.

Bosque sin hojas, cortezas relucientes,
frentes enrojecidas,
abrupta piel del odio natural,
eres un monumento
al montante de energía genésica.
Tus puntas enarbolan
blancos corderos
como vírgenes verdades
por vez primera pronunciadas.

Kepa Ríos Alday

———————-

UN BOSQUE DE MÁSTILES

Bajo el abigarrado cielo de un lunes cualquiera,
esparcidos por el bosque
se elevan los huesos erguidos
de hombres implorantes de justicia.
Con su extremo diamantino
como poderosa lanza de soliloquios,
parecen humo de chimeneas blancas
o de fogatas indias esperando respuestas.

A sus peticiones, desde colinas fugaces,
se exhalan hipérboles horizontes
en minúsculo bosque de versos,
indomables repeticiones con diferencias
de navíos lejanos en costumbres definitivas
lanzando paracaídas en su bosque de mástiles.

Mariví Ávila

———————-

UN BOSQUE DE MÁSTILES

Frente a una hoja en blanco
se derrama un desvelo de vacilación,
en un zigzag de pesadumbre
deshojo la margarita
un abismo se interpone al pulso.
Busco un remo que galope a mi dorsal
en un bosque de mástiles,
me arrastro de popa a proa
venciendo la niebla de zozobra
– ni desatino ni mesura-
solo hay garabatos en el epicentro.
Un bucle del cabello despabila
con el sonido de la armónica,
la línea se desliza por el margen
y es ahí donde asoma la luciérnaga
mostrando el verso que apura este poema.

Ana Velasco

———————-

UN BOSQUE DE MÁSTILES

[Oliverio Girondo]

Un bosque de mástiles
imperando el horizonte
de aguas que penetran
hasta las profundidades.

Viajeros con billete al paraíso
encuentran en alta mar
sus ahogadas esperanzas.

Ásperas y frías manos
que aprietan con fuerza
ilusiones y sueños rotos.

Camino de unos pies
que buscan cobijo
bajo canciones
de cartón.

Paqui Robles

———————-

“UN BOSQUE DE MÁSTILES”

Oliverio Girondo

Un bosque de mástiles encallados,
detenidos tierra adentro.
Una marea de verdes ramas,
derramando sus hojas como olas.
Un líquido ciempiés de lentos marasmos
acariciando el viento.
Aquí se acuna la esperanza quieta.
Aquí se embriaga tu destino último.
Aquí clarea el negro signo
de la pregunta primera.
Navega envuelto en el tiempo
detenido de un poema.
Su marea impredecible te arrastrará
a una playa lejana.
Tu alma, arrojada a desconocidas tierras,
será como un tesoro rescatado
entre acuáticas plantas.
Una flor que exhala su aliento
en las manos extranjeras
que recorran tus palabras.

Ruy Henríquez
———————-
TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

Inscripciones: carmensalamancagallego@gmail.com – 609 515 338
https://www.facebook.com/talleresdeescrituracarmensalamancagallego

Visita nuestra web:
http://www.escribeycrea.com

Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s