El RAMO DE FLORES / Historia

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El RAMO DE FLORES

Cayó una flor, un pensamiento. Pertenecía al ramo de un difunto, aunque ella no quisiera, era una de esas flores que casi nunca están en los ramos, pero ella había nacido para volar antes de caer. Quiso pertenecer a otro ramo, dentro del conjunto de flores variadas para una despedida, pero no esa, se equivocó de día.
La flor, algo incómoda en ese camino hasta donde se difuminan los cuerpos con el paso del tiempo,
se fue deslizando del ramo antes de llegar al destino que no le correspondía. Se quedó por el
camino entre algunas piedras azotadas por la lluvia en aquella tarde. Poco a poco se fue
marchitando y al final fue pisoteada por los fotógrafos de huesos que cada tanto se paseaban para
sacar fotos de restos extraídos de las fosas y abandonados por descuido, al azar.
Entre esos restos, en una foto la vi, me la enseñó uno de esos fotógrafos mientras me contaba la
historia de unos huesos abandonados en el cementerio. El fotógrafo quería mantener mi interés en
esa tragedia, sin embargo lo que vi fue ese pensamiento, sus pétalos eran grandes, de color azul y
malva, debió ser preciosa mientras estaba acompañada por otros pensamientos de diferentes colores
en la tierra.
Pero a ella le torcieron su ruta y quedó maltrecha. Por fin encima de la tumba sin que nadie se
enterase de su pasado, de sus deseos de pertenecer al ramo de una otra despedida.

Mariví Ávila

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El RAMO DE FLORES

No debería estar contando esta historia, no habla bien de mí, pero para qué ocultar que tengo mala pata. Les diré brevemente lo ocurrido: conocí a Víctor a través de Meeting, rápidamente empezarnos a vernos y me parecía increíble encontrar a alguien a quien le gustara las mismas cosas, bueno las mismas excepto una, a él le encantan los gatos y a mí las flores. Cuando deambulando pasábamos cerca de una floristería casi siempre me paraba a mirar, ¿te gustan las flores, eh? Decía. Sí me gustan, me gustan todas excepto una, le respondía. Y no lo vi con intención de indagar sobre esta excepción. Otro día me dijo “yo no he regalado un ramo de flores en mi vida” ¿En serio? Dije, iba a preguntar algo más pero no lo creí prudente, ahora se que no debí pasar ese aspecto diferenciador de nuestras vidas. Tras varias semanas de encuentros, para mí el tiempo prudencial para presentarle a mis amigos y amigas, le dije que iba a hacer una fiesta, que para asistir había un pequeño protocolo “los chicos llevaban flores y las chicas el vino”. Llegó el día, ilusionada, me había puesto coqueta y en mi interior pensaba que alguna mirada levantaría, llegó de los primeros y al abrir la puerta me encontré con dos grandes azucenas, comencé a estornudar, mientras se caía el amarillo de los pistilos por mi blusa blanca, casi sin habla, con la cara inflada, antes de perder el sentido oí a Víctor que decía “he elegido las que llevan tu nombre”, su excepción estúpido, respondía entrando por la puerta María.

Ana Velasco

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El RAMO DE FLORES

El ramo en sí no era nada del otro mundo. Pero yo lo había comprado pensando en Marta, imaginé su excitación al saberse pensada, amada, ambicionada… Y me di cuenta de que ambicionar contiene en su interior el sonido de la palabra «vicio». Entonces decidí que haría mejor dándole el ramo a Irene. Y si le extrañaba recibir aquel regalo de mi precisamente en el día de la madre siempre podría culpar a los descuentos o a una oferta dos por uno. A Marta siempre la amé como a un vicio, siempre fue para mí como algo que no debía hacer. Su cumpleaños era precisamente el día de la madre y cuando murió mi madre hace dos años, no supe qué hacer con esa costumbre. El año pasado regalé flores a Marta en su cumpleaños, un ramo del mismo tipo que el que usaba con mi madre.

Kepa Ríos Alday

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El RAMO DE FLORES

¡Cuántas veces, las flores, han acompañado mi vida! Nunca he podido detenerme a buscar una significación en un gesto tan común. Como si en verdad fuera algo necesario.

Desde el espiritual sentido de la flor del loto, por eso, el budismo la toma como referente ya que representa la pureza del cuerpo y el alma, hasta la pasión sanguínea de la flor de pascua, que además de representar la ofrenda al sol de la sangre de los indígenas mexicanos, también, nos trae todo lo bueno de la Navidad.

Ni los niños se libran de significarse en una flor, la margarita además de la inocencia de estos nos acerca el optimismo y la sencillez. Flor de día, ya que de noche cierra sus ojos. También llamada “ojos de día”.

La pureza del lirio, su dulzura y la representación de la modestia de las personas, la acerca a los muertos para desear su descanso en paz. Las flores de Dios, los claveles, sin embargo, celebran la familia y según su color nos traen amistad, desprecio, fidelidad o amor eterno.

El significado que tiene la flor amapola está directamente relacionado con el mito de Perséfone. La hija de Zeus y Deméter estaba recogiendo amapolas en el campo cuando Hades la secuestró y la se la llevó con él al inframundo. Siendo Deméter la diosa de la fertilidad este es el verdadero significado de la flor de la amapola: ser la flor que hace más fértil a la mujer. También conocida por la flor de los campos, en España está muy extendida.

La flor de oro, el crisantemo, representa la alegría y es reconocida mundialmente, en nuestro país es protagonista el día de los difuntos y acompaña las tumbas de los que ya no están, quizá para manifestar la alegría de estar vivo.

Y no podía falta la flor del amor y la sensualidad, ella es la orquídea, sus colores endulzan la paleta de la pasión, el deseo, sexual, el erotismo, la femineidad y hasta el amor puro. Por eso, su actual participación en los ramos de novia y bodas.

Siendo la primera en brotar, a finales de enero, se la denomina la flor del despertar, incluso la almendra, de cuya flor hablamos, viene del hebreo “el que despierta”.

Protagonista en olor, no hay quien la gane, la magnolia, representa la nobleza de espíritu, la pureza, e incluso, el amor por naturaleza.

Pero que no nos falte la flor del dinero, que cuanto más cuides y más mimes, más te devuelve. Así dicen las leyendas.

El hombre trata de conquistar y dar significado a todo lo que no entiende. Y aunque parezca mentira ni la belleza de una flor es fácil de tolerar.

Magdalena Salamanca Gallego

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Carmen Salamanca Gallego
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