LUZ CLANDESTINA / Poesía

artistas-vertigo4

LUZ CLANDESTINA

Cabizbajo, golpeo una y otra vez
los bordes de mi celda.

No es fácil vivir de esta manera
escuchando los mínimos sonidos,
las sombras.

Frente a mí, una luz clandestina
me decidió a salir, y me di cuenta
de que salir era decir una palabra.

Cruz González Cardeñosa

———————-

LUZ CLANDESTINA

Cruzaste fronteras para abrir mi corazón,
lo supe tras esa canción entonada
mientras tus dedos acariciaban las perlas
que iban insertándose sobre el brazalete,
con la misma cadencia que relatabas los días
sumidos de sombras apostando por vivir.

Ana Velasco

———————-

LUZ CLANDESTINA

Estabas encendida en mis ojos,
quien te prohibió brillar
no conocía tu resistencia. Encendida
cuando nadie
parecía necesitarte. Cuando, magnífico,
el sol regaba la pobreza de mis manos
y yo podía ver el agua irisar
con toda su lujuria. Igualmente
venías sin permiso a veces
vestida de tristeza o desconsuelo.
Venías disfrazada de certeza,
de regocijo. Entonces parecías
la luz de la razón, o del entendimiento,
o una especie de luz divina,
omnipotente. Tanto me buscabas
que te llamé la mía, a ti
que no sé porqué me haces amarte.
A ti que te enciendes por error
en los ojos equivocados. Que me tienes
como un traje para vestirte,
un traje que adopta la forma
de tu cuerpo incorregible.

Kepa Ríos Alday

———————-

LUZ CLANDESTINA

Cuando había reflejos, se estremecía el barro
inaugurando manos que moldeaban el sol de la vida.
Frescamente húmedo, siguiendo el ardor del reflejo
hacían y deshacían las formas del amor;
la luz clandestina abría surcos
para la tristeza dócil y los engaños de la sangre.

Con el calor se hicieron notas las lágrimas
y el miedo obtuvo su aliento
defendió los rostros que los ojos encerraban
pegando hogares sin hermanos, lógicas sin corazón.
La luz clandestina cabalgaba a solas, sin mirada.

Exiliado de la muerte empujo fuerte el diluvio del hombre
sus mascaras de recuerdo arañaban las creencias
despertando la pierna, el fusil, y el clamor del refugio.
Clandestina, la luz todavía en soledad, dibujaba tildes en las palabras.

Cuando la rabia hubo infringido la inquietud del vuelo
no quedaban rocas por envolver, ni gemidos que aliviar
el viento avivando los labios ya sin verdugo
puso ritmo a la clandestinidad de la luz.

 

Clémence Loonis

———————-

LUZ CLANDESTINA

Cuando el brillo de tus ojos condensa pasiones
en mi alma destruída
huyo de repente por el atajo
que construí a voces de desierto
configurando mundos paralelos.

Transformo fondas en destinos habitables
de nubes y amianto en el lecho conyugal
que nos cobija desde feroces nostalgias.

Vienen como luces clandestinas
arruinando la calma
de los lirios violetas y azulados,
condensándose en la espesura abisal
proveniente de un mundo conocedor
de biseles donde en sus fachadas
no se asoman las palabras.

Mariví Ávila

 

———————-

LUZ CLANDESTINA

Cada parte del suelo,
despoblado de hojas,
donde el sol del mediodía
decidido acariciar sus intenciones,
tiene una puerta.

Puede ser arrojada
sobre tu espalda de viento
y navegar entre colmillos,
como si fuera tu nombre su bandera,
o puede ser que te hagas alguna pregunta,
en la clandestinidad de la sangre y la luz,
en primera persona.

Hernán Kozak

 

———————-

LUZ CLANDESTINA

Luz clandestina en el sentir,
profundidad humana,
existencia considerada.

Manos que se acariciaban,
unas a otras,
sin ojos que las miraran.

Bocas soltando
alientos agradecidos,
respirando vida.

Llamas ardían en el plexo
protagonista de las palabras
que atravesaban el cuerpo.

Paqui Robles

———————-

LUZ CLANDESTINA

El rubor de la sangre en tus mejillas.
El espíritu del aire inflando en dos llamas
tus pulmones abiertos,
extáticos en la plenitud del viento.
El oxígeno ardiendo en la combustión
de la sangre, restallando en el alcohol
que se bebe a sorbos tu vida.
El anónimo entusiasmo de palpar
con tus labios, con tus manos,
con todo tu cuerpo,
el vigor que rezuma en los verdes panales,
en la vegetación innumerable que respira
en tu piel y hace de tu sustancia
la miel destilada,
la activa vida que en ti se inflama
y llama por fin a las cosas
por su ignorado nombre,
bajo la luz clandestina
que palpita quedamente en tus palabras.
Alma, fuego que en la oscuridad parpadea
y en un suspiro consume su vida.

Ruy Henríquez

 

———————-
TALLERES DE ESCRITURA
Carmen Salamanca Gallego
Coordinadora

Inscripciones: carmensalamancagallego@gmail.com – 609 515 338
https://www.facebook.com/talleresdeescrituracarmensalamancagallego

Visita nuestra web:
http://www.escribeycrea.com

Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s